
Ya se que mi consigna puede parecer en estos momentos totalmente inviable, dada la perspectiva política que tienen en este momento los dos grandes partidos-mamut que engloban la política española. Por otra parte, afirmo y sin ningún género de dudas remarco, que no creo en absoluto en la perspectiva política ni en los horizontes morales o culturales de estos dos aparatos burocráticos. Pero creo que es necesario reivindicar una política de mínimos, si me permitís la expresión de SALVACIÓN NACIONAL, aunque suene demasiado pretencioso. Los nubarrones en el calendario político patrio se antojan preocupantes: por una parte para octubre se está planteando un referéndum en el Pais Vasco, por el derecho a decidir no se que…, por otra parte encontramos un Vice-Presidente de la Generalitat (apoyado vergonzosamente con los votos del PSC) que desafía al Estado reivindicando la independencia para el 2014, sistemáticamente desde cualquier “nacionalidad” el castellano es rebajado a un idioma del “guetto” y finalmente parece que no podemos confiar en una Unión Europea ni unos EE.UU que han amparado ignominiosamente la secesión de Kosovo.
Mis inquietudes políticas van mucho más allá de esta reivindicación mínima: yo me planteo una alternativa al sistema diferente al comunismo soviético (que no dejaba de ser una forma de Capitalismo de Estado), una revolución que transforme la concepción integral de la persona recuperando valores como Honor, Lealtad, Patriotismo, Entrega, Sacrificio, sin caer en un papanatismo antiilustrado, una revolución que proyecte a España a metas más elevadas que el sometimiento a EE.UU y la Unión Europea, reivindicando el entorno “imperial” Iberoamericano. Por otra parte, en relación a las formas de participación política, postulo otras nuevas que superen la partitocracia endogámica y posibiliten la participación de una ciudadanía lúcida (nada más opuesto a la putrefacción cultural de los “Gran Hermano”, “Chiquiliquatres”, “Almodóvares” y demás escoria). Se que esto no me lo aportarán ni uno ni mil “Pactos de Estado”. Pero no obstante hay que reivindicar lo mínimo, sino la perspectiva de aquí a unos quince años incluye una desmembración de España, que no necesariamente tendría que pasar por independencias, pero si que podría lucir una etiqueta “confederal”: confederación de reinos de taifas dirigidos por una casta endogámica de parásitos (ya se ve claramente en Cataluña) con mecanismo de selección (requisitos lingüisticos, amistades con cena en restaurante “post” y sesión de teatro con “humorista progre”, etc).
Y eso es lo mínimo, un pacto de Estado que asista a las necesidades básicas de España en este momento: la mera supervivencia como Nación-Estado, la necesidad más escandalosa por encima de las estupideces “progres” respecto a los matrimonios gays, la Educación para la Ciudadanía o la necia dialéctica “clericalismo-anticlericalismo”, tan grata a un P”SOE” incapaz de ofrecer una alternativa de mínima justicia social para el pueblo trabajador. Y no dudo que la principal responsabilidad de la situación cae sobre las espaldas del PZOE y su nefasto lider (que tiene el descaro de suplantar unas siglas que para muchos luchadores simbolizan una lucha por una sociedad mejor), pero también el PP tiene una gran responsabilidad utilizando las autonomías en su poder como ariete antigubernamental y consolidando el modelo de autonomías-feudo de un signo político u otro (lo constato desde una Comunidad Valenciana cortijo de cuatro amiguetes que fundamentan su mensaje en el ladrillo, la especulación y el turismo de sol y playa). Por otra parte, en ocasiones me da la impresión de que el gran patriotismo del PP es fundamentalmente un patriotismo AMERICANO.
Se que no me van a oir, especialmente el partido del Gobierno empecinado en pactar con la “quinta columna” aranista. Pero que al menos algún foro sea emisor de una propuesta de mínimos, que según las encuestas avalan una mayoría de los españoles.
Mis inquietudes políticas van mucho más allá de esta reivindicación mínima: yo me planteo una alternativa al sistema diferente al comunismo soviético (que no dejaba de ser una forma de Capitalismo de Estado), una revolución que transforme la concepción integral de la persona recuperando valores como Honor, Lealtad, Patriotismo, Entrega, Sacrificio, sin caer en un papanatismo antiilustrado, una revolución que proyecte a España a metas más elevadas que el sometimiento a EE.UU y la Unión Europea, reivindicando el entorno “imperial” Iberoamericano. Por otra parte, en relación a las formas de participación política, postulo otras nuevas que superen la partitocracia endogámica y posibiliten la participación de una ciudadanía lúcida (nada más opuesto a la putrefacción cultural de los “Gran Hermano”, “Chiquiliquatres”, “Almodóvares” y demás escoria). Se que esto no me lo aportarán ni uno ni mil “Pactos de Estado”. Pero no obstante hay que reivindicar lo mínimo, sino la perspectiva de aquí a unos quince años incluye una desmembración de España, que no necesariamente tendría que pasar por independencias, pero si que podría lucir una etiqueta “confederal”: confederación de reinos de taifas dirigidos por una casta endogámica de parásitos (ya se ve claramente en Cataluña) con mecanismo de selección (requisitos lingüisticos, amistades con cena en restaurante “post” y sesión de teatro con “humorista progre”, etc).
Y eso es lo mínimo, un pacto de Estado que asista a las necesidades básicas de España en este momento: la mera supervivencia como Nación-Estado, la necesidad más escandalosa por encima de las estupideces “progres” respecto a los matrimonios gays, la Educación para la Ciudadanía o la necia dialéctica “clericalismo-anticlericalismo”, tan grata a un P”SOE” incapaz de ofrecer una alternativa de mínima justicia social para el pueblo trabajador. Y no dudo que la principal responsabilidad de la situación cae sobre las espaldas del PZOE y su nefasto lider (que tiene el descaro de suplantar unas siglas que para muchos luchadores simbolizan una lucha por una sociedad mejor), pero también el PP tiene una gran responsabilidad utilizando las autonomías en su poder como ariete antigubernamental y consolidando el modelo de autonomías-feudo de un signo político u otro (lo constato desde una Comunidad Valenciana cortijo de cuatro amiguetes que fundamentan su mensaje en el ladrillo, la especulación y el turismo de sol y playa). Por otra parte, en ocasiones me da la impresión de que el gran patriotismo del PP es fundamentalmente un patriotismo AMERICANO.
Se que no me van a oir, especialmente el partido del Gobierno empecinado en pactar con la “quinta columna” aranista. Pero que al menos algún foro sea emisor de una propuesta de mínimos, que según las encuestas avalan una mayoría de los españoles.

1 comentario:
No no es pedir mucho, pero que va es imposible. En otro sistema y con otros partidos de posibilidad igual! en el actual imposible. Y menos con ZP y RJ
Publicar un comentario