sábado, 26 de julio de 2008

JOSE ANTONIO Y LOS SOCIALISTAS




Por Carlos Javier Galán



Excelente artículo felizmente encontrado en la web de F.A. que convendría releer y difundir. Si a la memoria histórica, pero TODA, no a la memoria sesgada y maniquea del ZAPATERISMO.



Quizá el título que encabeza estas líneas pueda llevar a pensar que voy a referirme a la actitud que, ante la figura de José Antonio Primo de Rivera, tienen los actuales responsables del PSOE, pero no es así. Quiero evocar el parecer que manifestaron los contemporáneos del fundador de Falange, los dirigentes socialistas que le conocieron personalmente.



El actual gobierno, aquejado de un fervor revisionista e iconoclasta, manifiesta un empeño tenaz en ganar la guerra civil con más de sesenta y cinco años de retraso o, en su defecto, derrocar la dictadura, me temo que también un poco a destiempo. Pero este antifranquismo tardío comete, a la par, la injusticia histórica de meter “en el mismo saco” -en Guadalajara y en otros lugares, tratando de estatuas o de calles- una figura histórica, la de José Antonio que, por cronología, por ideología y por talante –seguro que esto último ZP lo comprenderá- fue absolutamente ajena al régimen del General Franco.



Para los conocedores de la trayectoria de José Antonio, para los iniciados en nuestra historia, este artículo no aportará nada nuevo: son frases ya repetidas. Pero, lamentablemente, tales juicios de valor son, sin embargo, completamente desconocidos para el gran público, para muchos jóvenes actuales, para quienes siguen incurriendo en ese desaguisado histórico que supone vincular al líder del falangismo fundacional con la dictadura franquista, que ni vivió ni propició. Desde esa impresión, merece la pena reproducirlos.



La maleta con los documentos que José Antonio dejó en la cárcel de Alicante, donde fue asesinado, quedó en manos de un importante dirigente socialista, Indalecio Prieto. En carta remitida al Ministro Británico de Asuntos Exteriores, Mr. Eden, Prieto recordaba su relación personal y política con José Antonio, quien en numerosas ocasiones le propuso hacer del PSOE –entonces internacionalista y mayoritariamente defensor del bolchevismo soviético- una formación política de carácter nacional, que asumiera la tradición y valores españoles sin renunciar a sus propuestas revolucionarias y de justicia social: “He dado referencia detallada de mis múltiples entrevistas con el fogoso joven –víctima inenarrable y cuyo sacrificio yo condené y condeno- José Antonio Primo de Rivera”. “¡Cómo quería fundar el Partido Social Español! –revela Prieto- ¡Cómo me alentaba para que yo recogiese lo más sano de lo que en España se llamó Partido Socialista, y marcháramos juntos! ¡Cómo me hizo dudar y vi que estábamos rebasados! Sin guerra civil –inevitable- todo era imposible. Pero no era la guerra que preveíamos la que ocurrió, sino esa ‘civil’ no militar”.



Este ex ministro de la República narra, además, en la misma carta, el episodio en el que los falangistas la salvan la vida cuando algunos socialistas querían acabar con un compañero de partido al que consideraban demasiado moderado: “Cuantos me reprochaban las defensas de ese joven impetuoso y bien intencionado, conocen mi respuesta. Es que también le debía la vida, porque él y su gente me custodiaron hasta mi domicilio, una noche en que algunos, que se decían correligionarios míos, habían acordado ‘abolirme’. Ya conoce V.E., por escrito, el episodio. Son páginas personales que dicen muchas cosas”.



Prieto recordó, en carta a Agustín Mora desde México en 1942, el episodio de la defensa que hizo en el Congreso de los Diputados del voto contrario al suplicatorio para procesar a José Antonio. Explica que en aquella fecha aún “sólo había cruzado la palabra con José Antonio Primo de Rivera en una ocasión. Fue en el Congreso, cuando me levanté a impugnar el suplicatorio para procesarle. Concluía yo de defender a mi correligionario el diputado Lozano contra idéntica acusación de tenencia de armas. Me pareció que el rasero debía ser el mismo para amigos y adversarios, y defendí con igual vehemencia al fundador de Falange. Éste, terminada la votación, que le fue favorable, atravesó los bancos de los diputados de la CEDA [Confederación Española de Derechas Autónomas, de Gil Robles], dirigiendo duras frases a quienes de éstos votaron en contra, y llegando a mi escaño me tendió la mano y me dio las gracias muy conmovido”.


En “Convulsiones de España”, publicado en México en 1967, el exiliado socialista vuelve a recordar a José Antonio, sus planteamientos políticos, y reflexiona sobre la tragedia de la guerra civil española, coincidiendo con la idea que el fundador de Falange Española dejó escrita en su testamento en que una “brecha de serena atención” acaso hubiera evitado el derramamiento de tanta sangre, y apuntando también el deseo de reconciliación nacional: “Data de muchísimo tiempo la afirmación de que en todas las ideas hay algo de verdad. Me viene esto a la memoria a cuenta de los manuscritos que José Antonio Primo de Rivera dejó en la cárcel de Alicante. Acaso en España no hemos confrontado con serenidad las respectivas ideologías para descubrir las coincidencias, que quizá fueran fundamentales, y medir las divergencias, probablemente secundarias, a fin de apreciar si éstas valían la pena de ventilar en el campo de batalla. La confrontación de ideologías, que no se hizo entonces, debe hacerse ahora. Porque es necesario un esfuerzo generoso en busca de puntos de concordia que hagan posible la convivencia, tratándonos como hermanos y no peleando como hienas”.



La cercanía entre Prieto y José Antonio la corrobora, entre otros muchos testimonios, un texto del periodista asturiano y dirigente de la UGT Amaro del Rosal: “Años más tarde de finalizar la guerra, en Mexico [Indalecio Prieto] confesó que después de su famoso discurso de Cuenca, José Antonio Primo de Rivera le mostraba una viva simpatía cada vez que tropezaban en el Parlamento; que había llegado a felicitarle por ese discurso diciéndole que lo suscribía. Ni que decir tiene que el discurso mereció la más dura crítica del ‘caballerismo’ [se refiere al ala más marxista, al sector de Largo Caballero en el PSOE]. Prieto guardaba como una reliquia el testamento y papeles íntimos que José Antonio poseía en la celda de la prisión de Alicante”.
Quien fuera diputado socialista por Gijón en la II República, Teodomiro Menéndez, recordaba que “José Antonio y yo nos sentábamos juntos en la Cámara y pronto nos hicimos amigos... Recuerdo que siempre me decía: ‘Teodomiro, si no fuera por sus ideas religiosas, qué cerca estaríamos usted y yo en política. En el fondo, todos queremos lo mismo’. Y tenía razón”.



El Presidente del PSOE y Presidente del Gobierno en la fecha del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, Francisco Largo Caballero, consideró “lamentable” la muerte del fundador de Falange e intentó exculpar, en su libro de memorias “Mis Recuerdos” (México, 1954) al ejecutivo, aunque ciertamente su testimonio es contradicho por muchos historiadores: “El fusilamiento de Primo de Rivera fue motivo de profundo disgusto para mí y creo que para todos los ministros del Gobierno. Como en todos los casos de condena a muerte por los Consejos de Guerra –y Primo de Rivera fue sometido y juzgado por uno de estos consejos- la sentencia pasó al Consejo Supremo; éste la confirmó y, cumplido este trámite, debería pasar al Consejo de Ministros para ser o no aprobada, costumbre establecida por mi Gobierno. Estábamos en sesión con el expediente sobre la mesa, cuando se recibió un telegrama comunicando haber sido fusilado José Antonio Primo de Rivera en Alicante. El Consejo no quiso tratar una cosa ya ejecutada y yo me negué a firmar el enterado para no legalizar un hecho realizado a falta de un trámite impuesto por mí, a fin de evitar fusilamientos ejecutados por la pasión política. En Alicante sospechaban que el Consejo conmutaría la pena. Acaso hubiera sido así, pero no hubo lugar. Ésta es la estricta verdad respecto a este episodio, tan lamentable y que tan malas consecuencias ha tenido”.



Sí avala la tesis de Largo Caballero un veterano socialista fallecido en 1994, José Prat, que fue senador por el PSOE ya en la actual democracia. En su intervención en un programa de “La Clave” dedicado a José Antonio en 1981, aseguraba: “Me preocupó mucho su situación en Alicante. Y puedo asegurar que el ‘enterado’ de la sentencia de pena de muerte no lo dio el Gobierno y no tiene jurídicamente, yo creo que históricamente, ninguna responsabilidad en la muerte de Primo de Rivera el Gobierno que presidía don Francisco Largo Caballero. Fui testigo de mayor excepción, porque fui asesor jurídico del Ministerio de la Guerra hasta días después de que Largo Caballero formó Gobierno. La costumbre de no ejecutar sentencia dictada legalmente sin el ‘enterado’ del Gobierno era disposición del Código de Justicia Militar y se cumplió rigurosamente, como con el General Goded. En cuanto a la ejecución, no fue ejecución, fue una muerte ilegal la de José Antonio Primo de Rivera. Yo hablé con Largo Caballero, él como ministro y yo como asesor. Le dije lo que había ocurrido y me dijo: el Gobierno no puede dar el ‘enterado’ a una cosa que se ha hecho sin su consentimiento”.



Otro Presidente del Gobierno durante la guerra civil, también de adscripción socialista, el doctor Juan Negrín, consideró el fusilamiento de José Antonio como una “derrota moral”. Lo narra en un libro uno de sus ministros, Mariano Ansó:
“Cierta noche me pareció observar en él una intensa preocupación.
- ¿Qué? ¿Malas noticias de guerra?
- Peor –me contestó desabridamente-. Tengo necesidad de hablarle de algo que me angustia, pero necesito su promesa de silencio absoluto sobre lo que le voy a decir. ¡Han fusilado a José Antonio Primo de Rivera!
En la oscuridad no nos veíamos las caras, pero estoy seguro de que los dos estábamos demudados.
Para él, la ejecución de José Antonio era una gran derrota moral”.



Sin duda, uno de los testimonios más interesantes de los socialistas contemporáneos sobre José Antonio es el de Julián Zugazagoitia, que fue también ministro republicano y dirigió el periódico “El Socialista”. En su libro “Guerra y Vicisitudes de los Españoles”, publicado en París en 1968, este dirigente bilbaino del PSOE recoge estas líneas estremecedoras sobre las últimas horas de José Antonio, reveladoras de su personalidad política y humana: “Primo de Rivera se batió por su vida con denuedo juvenil . Puso en su palabra de abogado la emoción del político. En Alicante habían pasado de los furiosos arrebatos colectivos en que se pedía la inmediata ejecución del caudillo falangista, a la convicción de que en tanto viviera la ciudad no sería bombardeada. Estas suposiciones eran frecuentes. Las autoridades municipales de Cartagena se manifestaron en rebeldía al conocer que la familia del general Pinto iba a ser canjeada, por creer que a la vecindad de los familiares del general se debía el que la plaza no conociese las agresiones aéreas. Como se hiciera el canje, produjeron su barullo de dimisiones irritadas. Con Primo de Rivera sucedía algo parecido. Pero, además, por una de esas reacciones tan fáciles en la sensibilidad del pueblo español, el odio se había truncado en simpatía. Simpatía por el hombre que, sin vaciliación ni debilidad, se encaraba con un destino acedo. Su conducta en la prisión era liberal, cariñosa. En la hora de encierro tejía sueños de paz: esbozaba un gobierno de concordia nacional y redactaba el esquema de su política”.



“Temía –continúa Zugazagoitia recordando los documentos hallados en su celda- una victoria de militares. Eso era, para él, el pasado. Lo viejo. La España del siglo XIX prolongándose, viciosamente, en el XX. Él había ido a injertar su doctrina, confusa, en las universidades y en las tierras agrícolas de la Vieja Castilla. Su seminario estaba constituido por discípulos de aulas y laboratorios, y por jóvenes de la gleba. Su escepticismo por las armas, que le atraían por otra parte, debía tener antecedentes familiares. El respeto y la devoción por su padre no excluían en él la crítica de errores en que incurrió. Él, capitán de hombres jóvenes, proyectaba cosa distinta. De momento, para salir de la guerra, un Gobierno de carácter nacional.”



“La vista del proceso, varias veces diferido, le coloca ante una realidad adversa. No se inmuta. Su palabra tiene una fuerza inusitada. La del hombre que está solo. Intuye cuál será la pena a que le condenan sus jueces y, sin embargo, se esfuerza por convencerles de que no deben ser injustos ni para con él ni para con sus hermanos. Increpa ásperamente a una persona que, en su concepto, ha enturbiado la claridad del proceso. El interesado escucha la admonición sobrecogido. El relámpago de iracundia pasa y queda, en la carne del increpado, un desasosiego que será permanente. Explicación de una doctrina y ratificación de una fe. El resto es conocido. Se dicta la sentencia de muerte. No hay conmutación de pena. Primo de Rivera se encierra a escribir su testamento. Se despide de sus hermanos.”



“La escena la relata Miguel, José Antonio no puede evitar que su emoción se le resuelva en lágrimas al notar la congoja de sus hermanos. Cuando se repone, él es quien consuela. Pide que le consientan morir con la entereza que le cumple, atendiendo su magisterio moral sobre tantos compañeros que han muerto y están muriendo en el combate. Cuando le llega su hora, su templanza es perfecta. Conversa con los hombres del piquete que ha recibido el encargo de ejecutar la sentencia:



- ¿Verdad que vosotros no queréis que yo muera? ¿Quién ha podido deciros que yo soy vuestro adversario? Quien os lo haya dicho no tiene razón para afirmarlo. Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero preferentemente para los que no pueden congraciarse con la patria porque carecen de pan y de justicia. Cuando se va a morir no se miente, y yo os digo, antes de que me rompáis el pecho con las balas de vuestros fusiles, que no he sido nunca vuestro enemigo. ¿Por qué vais a querer que yo muera?



Los milicianos le escuchaban en silencio. Las palabras del reo se les meten dentro y se miran unos a otros, tratando de resolver una incertidumbre. ¿Se habían equivocado los jueces¿ ¿Y si se han equivocado, pueden ellos reparar un error negándose a cumplir lo que les está ordenado? El silencio persiste. Primo de Rivera, con la acuidad de la muerte, lee en la conciencia de los milicianos e insiste, calentando sus palabras, en una acción catequista que es toda su esperanza de seguir viviendo. ¿Quién sabe, piensa, cómo lo ha dispuesto el Señor? Ya su vida está contada por minutos, pero con un solo segundo es suficiente para salvarla. ¿Cuántas resoluciones, humanas o crueles, caben en tan pequeña medida de tiempo? En principio fue el verbo... Busca en las palabras entrañables aquella que pueda ir derecha, certera, como una saeta, al corazón de sus verdugos, atribulados por la idea de poner remate a una existencia que, ahora que se han en contacto con ella, la encuentran noble y digna. Parece como si la esperanza se robusteciese. El reo cree en ella. Se imagina más sólida de lo que de verdad es. Pregunta:



- ¿Verdad que vosotros no queréis que yo muera?



Es lo definitivo. Trata de romper el mutismo de los milicianos. Quiere saber a qué atenerse, porque el tiempo se agota. El plazo de minutos que tiene su vida se está terminando. ¿Qué dicen? ¿Qué contestan? En el silencio de todos parece oírse el trabajo de cada conciencia. ¿Con qué metro medir esa partícula angustiosa de tiempo? Es el que va de una pregunta a una respuesta, en la que se ha intercalado una breve pausa. Uno de los milicianos responde:



- ¡Déjanos en paz! Necesitamos cumplir lo que nos está ordenado. No sabemos si eres bueno o malo. Sólo sabemos que tenemos que obedecer.



Todo está dicho. El reo no tiene que esperar. La ley de obediencia se ha interpuesto entre el verbo del reo y el corazón de los verdugos. Uno y otro tienen que llegar hasta el fin. No son enemigos. Son personajes de un drama inmenso, protagonistas que lo sufren. Si la ley de obediencia no se impusiera, se reconciliarían fácilmente; pero se frustraría la tragedia”.



¿Qué hubieran dicho, casi setenta años después de esa muerte, estos socialistas, contemporáneos de José Antonio, a los actuales dirigentes del PSOE, que vinculan falazmente al dirigente de Falange Española, diputado de la Segunda República, con la dictadura que vino después de su muerte¿ ¿Qué hubieran dicho aquellos líderes del PSOE a sus pretendidos correligionarios de hoy que, al quitar el nombre de José Antonio de las calles y su estatua de un parque, lo hacen con el falaz argumento de borrar los vestigios de la dictadura franquista? No parece muy difícil imaginarlo.

miércoles, 16 de julio de 2008

¿POR QUÉ SUBEN LOS PRECIOS? (de Altereconomía)



Por Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa


Los precios están subiendo en todo el mundo. En los países más pobres el alza del precio de los alimentos está provocando una situación dramática: hambre y escasez, "un crimen contra la Humanidad", tal y como lo calificó con toda razón el relator de las Naciones Unidas para los asuntos de la Alimentación, Jean Ziegler. Los precios de materias primas estratégicas como el petróleo se disparan y provocan subidas sucesivas en todos los mercados y suben también los precios al consumidor en casi todos los países.Se cierne de nuevo el fantasma de la inflación, pero justamente cuando eso ocurre no podemos olvidar dos cuestiones esenciales.


La primera es que la subida de precios, aunque siempre objeto del debate económico, es uno de los fenómenos económicos conscientemente peor y más equivocadamente analizados, pues las explicaciones teóricas de la inflación se utilizan para justificar políticas radicalmente anti sociales.


La segunda, que la inflación no solo tiene causas sino también y sobre todo propósitos porque, en la mayoría de las ocasiones, los grupos con poder pueden mejorar la posición en la distribución de la renta desencadenándola.


Es por estas dos razones que conviene ser inteligentes y no dejarse llevar por los análisis tan sesgados que pueblan los medios y los discursos políticos. Respecto a los precios al consumo en países europeos como España hay que señalar en primer lugar que su alza no es del todo nueva. La realidad es que se está produciendo desde la entrada del euro, aunque se viene disimulando gracias a la tramposa configuración de los indicadores estadísticos, sucesivamente modificados para evitar que adquiera rango oficial la efectiva sensación de pérdida de poder adquisitivo que sienten los ciudadanos.Y sobre la subida de los precios de los alimentos, e incluso del petróleo y otras materias primas, no hay que olvidar que justamente se está produciendo cuando los especuladores han tenido que dejar los mercados financieros como consecuencia de la crisis inicial de las hipotecas.


Pero ahora, como siempre, sea lo que sea que esté ocurriendo, cuando los precios suben en mayor o menor medida, las autoridades económicas de signo liberal no tienen en su boca nada más que una misma cantinela: hay que moderar los salarios (porque los precios suben -según dicen- como consecuencia de subidas previas en los salarios) y hay que subir los tipos de interés (porque también dicen que si suben los precios es que hay excesiva cantidad de dinero en circulación y para reducirla hay que subir su precio). El Banco de España, por ejemplo, ya ha recomendado públicamente la congelación salarial a pesar de que España es el único de los 30 países miembros de la OCDE en el que el poder adquisitivo de los salarios está bajando desde 1995.


Y, por su parte, el Banco central Europeo se empeña en subir los tipos a pesar de las generalizadas voces que indican que eso, en lugar de favorecer a la economía e incluso a los precios, provocará una mayor crisis. Aunque, eso sí, también grandes beneficios para la banca y los propietarios de capital (sólo la subida que se produjo hace unos días como consecuencia de la "indiscreción" de su gobernador, ni siquiera como efecto de una medida formal, provocó un coste de 3.000 millones de euros a las familias hipotecadas, o lo que es lo mismo, un mayor ingreso de esa misma magnitud a los bancos, lo que deja bien claro para quién trabaja y al servicio de quién está el Señor Trichet).


En suma, siempre una misma doble respuesta ante la inflación que se traduce inexorablemente en una mejora de los beneficios y las plusvalías en el conjunto de las rentas y en la mayor explotación y pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.


Pero las verdaderas causas de las subidas de los precios hay que buscarlas en otros sitios. Veamos, por ejemplo, el caso de los precios y los salarios. Es verdad que si los salarios subieran de modo continuado eso aumentaría los costes de las empresas. Pero, ¿necesariamente se produciría entonces inflación, es decir, trasladarían inevitablemente las empresas esos costes más altos a los precios de venta? Lógicamente, sólo podrían hacerlo... si pudieran.No es un juego de palabras. Es que las empresas pueden subir los precios cuando suben los costes sólo si tienen poder de mercado, si se enfrentan a una demanda cautiva (o, como decimos los economistas, muy inelástica, es decir, que apenas disminuye cuando sube el precio). Si eso no ocurre, las empresas que ven subir sus costes salariales (u otros cualquiera) tienen que reaccionar de otro modo si no quieren salir del mercado: mejorando la calidad, las condiciones de venta, la productividad mejorando las técnicas de producción, etc. ¿Qué ocurre en España? Pues que ni siquiera teniendo salarios más bajos las empresas son capaces de hacer frente a las subidas de costes que soportan, y lo que buscan es procurar tener poder de mercado e imponer a los consumidores precios más altos que les proporcionen beneficios extraordinarios.


Los economistas del Banco de España que estudian la inflación, y sus responsables políticos, deberían ser más perspicaces antes de decir siempre lo mismo: que hay que bajar los salarios. ¿Por qué no mencionan en el hecho de que en España, donde se quejan por precios más altos, hay salarios más bajos y que crecen menos, pero beneficios empresariales siete veces más altos que en el entorno europeo? Una muestra indiscutible de que no son los salarios lo que sube los precios, aunque no parece que eso llame la atención la inteligentsia de Banco. Lo que ocasiona la inflación, al contrario de lo que los poderosos y los economistas a su servicio nos quieren hacer creer, es el mayor poder de mercado de las empresas. Gracias a él influyen en el gobierno para que acepte tarifas más elevadas, para que no combata las estrategias anti competitivas y las que despilfarran millones de euros para fidelizar a los clientes y así disfrutar de una demanda más rígida. Y gracias a él pueden imponer a sus consumidores precios más altos.Y esto no solo pasa en España con los precios al consumidor. Los precios de los alimentos o los del petróleo están subiendo por la misma razón de fondo: porque las grandes corporaciones imponen su ley, porque los gobiernos las dejan hacer, porque hablan y hablan de mercados libres y de competencia cuando lo que existe de verdad son mercados sumamente imperfectos, oligopolios con más poder que los gobiernos y con influencia suficiente en los mercados como para imponer precios que constantemente les garantizan beneficios extraordinarios.


Siempre hablan de salarios para explicar las subidas de precios, pero nunca se refieren, por el contrario, a los enormes gastos financieros que imponen bancos que actúan en mercados corruptos, en donde no ha existido competencia prácticamente nunca. No hablan de los despilfarros en publicidad, en financiamiento a grupos de presión, en inversiones irracionales, en los costes que supone la especulación debido al riesgo que lleva consigo y que se trata de conjugar logrando beneficios muy altos en las operaciones exitosas. No se dice, por ejemplo, que si el coste de producción de un barril de petróleo de Arabia Saudí es de unos 6 dólares, la especulación añade un coste de entre 30 y 40 dólares.Ni, por supuesto, tampoco hablan de los costes que imponen los grandes intermediarios. Diversas organizaciones agrarias y de consumidores han calculado en España un Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) que les ha permitido comprobar que los alimentos se encarecen de media un 436% (y en algunos casos hasta un 900%) desde el campo hasta la mesa.No se habla, en suma, del PODER para maquinar sobre el mercado, que no es algo que precisamente esté al alcance de los trabajadores, ni de su desigual distribución. Si quisieran que los precios no subieran como están subiendo donde habría que actuar es sobre ese poder antisocial, desigual y nefasto. Lo demás son excusas con un único propósito: hacer que los beneficios suban sin cesar.


Altereconomía.org, 16 Junio 2008.bl


{background:

url(http://altereconomia.org/web/components/com_magazine/layouts/images/bl.gif) 0 100% no-repeat #eeeeee; }
.br {background: url(http://altereconomia.org/web/components/com_magazine/layouts/images/br.gif) 100% 100% no-repeat}
.tl {background: url(http://altereconomia.org/web/components/com_magazine/layouts/images/tl.gif) 0 0 no-repeat}
.tr {background: url(http://altereconomia.org/web/components/com_magazine/layouts/images/tr.gif) 100% 0 no-repeat; padding:10px}
.clear {font-size: 1px; height: 1px}

miércoles, 2 de julio de 2008

MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN (de www.upyd.es)


23 de junio de 2008


Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.


Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:


1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.


2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc... en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello «normalización lingüística»).


3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la Administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.


4. Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que «las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.


Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:


1. La lengua castellana es COMUN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.


2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.


3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.


4. LA ROTULACION DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VIAS PUBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc... en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.


5.. LOS REPRESENTANTES POLITICOS, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.


Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Fernando Sosa Wagner.

lunes, 30 de junio de 2008

ESPAÑA, CAMPEONA DE EUROPA DE FUTBOL: SI A LA CELEBRACIÓN, NO AL "PANEM ET CIRCENSES"


El hecho de que la Selección Española gane un trofeo de prestigio es una alegría que no hace falta reprimir. Una selección con representantes de todo la geografía patria, entre ellos siete catalanes, que ha practicado un futbol bello y poderosísimo, un "joco bonito" de estilo propio(olvidadas quedan las "agónicas" victorias a la italiana), que ha despertado alegría y admiración en muchos lugares del planeta. A los "Urkullus" y compañía se les ha quedado cara de "panquemao" y es eso es algo, que particularmente me produce una personal satisfacción.


Pero, que estas victorias no sirvan para "alienar" a las gentes. De hecho, pasada la alegría tendremos que vernos cara con cara con la crisis económica: hipotecas que te roen el bolsillo, sueldos que hay que estirar hasta lo insospechable, contratos basura, deslocalizaciones de empresas. Tendremos que afrontar la auténtica Copa de Europa: Tratado de Lisboa, 65 horas, directivas de la verguenza... y por desgracia no tenemos a Villas, ni Torres que nos salven, no nos vendría mal un Iker para evitar que nos metan goles por todos los ángulos. Lo que tenemos son unos sindicatos que no ha dicho ni "mu", temerosos de morder la mano que les da de comer.


Bien visto, en perspectiva, la autoestima nacional no puede basarse en la fragil base de "glorias deportivas": "sic transit gloria mundi". El proyecto nacional es algo que trasciende esta estrecha temporalidad, es un proyecto de más amplitud y transcendencia que incluye aspectos como la cultura (tanto científica como humanística), la justicia social, la participación real del pueblo en el gobierno de la nación (y no el monopolio del poder por una casta de oligarcas), su proyección y ubicación en el mundo, la integridad moral y el respeto hacia todas las personas que forman parte de este proyecto colectivo. Eso es algo, que el actual sistema no nos garantiza


¡ESA ES LA COPA QUE QUEREMOS GANAR!

miércoles, 4 de junio de 2008

LOS COSTES DE LA INTEGRACIÓN DE ESPAÑA A LA UE (Por Vicens Navarro)

Vicens Navarro es un autor vinculado al ala izquierda de la Socialdemocracia, marco ideológico con el que soy marcadamente crítico por una serie de razones que sería prolijo de explicar. Pero es oportuno reivindicar todas las aportaciones válidas para llegar a conclusiones que nos permitan transformar la realidad. De hecho considero que el modelo del "Estado del Bienestar" como programa de mínimos es reivindicable con matizaciones, precisamente ahora que la misma socialdemocracia se arroja en los brazos del "neoliberalismo. (Nota de REPÚBLICA ESPIRAL)

A raíz del aniversario de la integración de España a la Unión Europea (UE) y a la eurozona, se han escrito muchos artículos y libros celebrando este hecho. En este clima celebratorio no se reconoce que la manera como se hizo tal integración ha tenido también costes

A raíz del aniversario de la integración de España a la Unión Europea (UE) y a la eurozona, se han escrito muchos artículos y libros celebrando este hecho que ha tenido gran importancia para nuestro país y que, sin duda, nos ha aportado muchos beneficios. Uno de los más importantes ha sido la existencia del euro, que ha sustituido a la peseta como la moneda del país dando un poder y estabilidad monetaria que la peseta nunca tuvo. Muchos otros ejemplos podrían mostrarse de los beneficios que ha significado para España su integración económica y monetaria en la UE.

Ahora bien, en este clima celebratorio no se reconoce que la manera como se hizo tal integración ha tenido también costes, resultado de la gran contención del gasto público durante el período que se consiguió tal integración, causa de un enorme déficit de tal gasto, el más bajo de la Unión Europea de los Quince, UE-15, el grupo de países de la Unión que tienen un nivel de desarrollo económico más cercano al nuestro. En 1993, año en que se iniciaron los pasos más importantes para alcanzar la integración monetaria de España en la UE, nuestro país tenía el gasto público (como porcentaje del PIB) más bajo de la UE-15. Más de trece años más tarde, en el año 2006, España no sólo continuaba siendo el país con el gasto público (38,5% del PIB) más bajo de la UE-15, sino que tal gasto público como porcentaje del PIB era mucho más bajo en 2005 que en el año 1993 (45%).

Una situación semejante aparece cuando analizamos el gasto público por habitante. España no sólo continúa estando a la cola de gasto público en la UE-15, sino que la diferencia de gasto público por habitante entre España y el promedio de la UE fue mayor en el año 2005 que en el año 1993, y ello como consecuencia de que el crecimiento de los ingresos al Estado se destinaron primordialmente a equilibrar las cuentas del mismo y eliminar su déficit presupuestario (hoy convertido en un superávit equivalente a un 1,8% del PIB) en lugar de reducir el gran déficit de gasto público que España tiene con la UE-15. De esta manera, la convergencia monetaria se consiguió a costa de una desconvergencia de gasto público con la UE-15.

Las consecuencias de esta austeridad de gasto público son muchas y se ven en la vida cotidiana de los españoles. Una de ellas es el enorme déficit en las infraestructuras del Estado, que incluyen transportes y sistemas de comunicación y energía, entre otros, déficit que estallan periódicamente a lo largo del territorio español, siendo el caso más reciente el de Cataluña, donde el nivel de insatisfacción de la ciudadanía está alcanzando dimensiones preocupantes. Por desgracia, tal insatisfacción es canalizada con fines electoralistas por fuerzas políticas que presentan tales insuficiencias como resultado de la mala distribución de recursos que hace el Gobierno central entre las distintas comunidades autónomas. Se generan así tensiones interterritoriales (por desgracia, altamente rentables políticamente en España) sin centrarse en la causa mayor de tales insuficiencias, que es el de la pobreza de recursos públicos. España, cuyo nivel de riqueza ha aumentado considerablemente durante el período de su integración a la Unión Europea, no ha desarrollado la infraestructura física, humana y social que le corresponde por el desarrollo económico que tiene. España, cuyo PIB per cápita es ya el 92% del PIB per cápita de la UE-15, tiene un gasto público per cápita que es sólo un 65% del promedio de la UE-15.

El otro capítulo del gasto público que muestra un gran retraso es el del gasto público social, es decir, gasto en las transferencias públicas (como por ejemplo ayudas a las familias) y en los servicios públicos (tales como sanidad, educación, vivienda, servicios de ayuda a personas con discapacidades, servicios sociales, servicios de prevención de la exclusión social e integración de la inmigración), que juegan un papel fundamental en configurar la calidad de vida de la ciudadanía y en garantizar la cohesión social. En el año 1993, el gasto público social por habitante era el más bajo de la UE-15. Años más tarde, continuamos a la cola de la misma, con el agravante de que el crecimiento de tal gasto social por habitante en España también ha sido menor que el crecimiento promedio de la UE-15; con lo cual, el déficit de gasto público social con el promedio de la UE ha aumentado, pasando de 2.109 euros por habitante en 1993 a 3.193 euros en el año 2004. (Ver V. Navarro (Dir.), La situación social de España, volumen II, 2007).

Vemos, pues, que la convergencia monetaria se ha conseguido también a costa de aumentar la desconvergencia social de España con la UE-15. El gasto público social por habitante de España es casi la mitad del promedio de la UE-15. Tal austeridad de gasto público social aparece claramente en las deficiencias de los servicios públicos, causa de las frustraciones existentes tanto entre los usuarios como entre los profesionales y trabajadores de tales servicios. Ejemplos hay múltiples. En la sanidad pública española (cuyo gasto público por habitante es sólo el 66% del promedio de la UE-15, siendo de los más bajos de tal comunidad), hemos visto huelgas de médicos de la atención primaria exigiendo tener al menos diez minutos de tiempo de visita como promedio (hoy, el promedio en España es de seis minutos). Por desgracia, los establishments políticos y mediáticos no son, en general, conscientes de tales déficit al utilizar en su gran mayoría los servicios sanitarios privados o recibir trato preferencial en los servicios públicos. Pero la austeridad del gasto público tiene también un elevado coste económico. La baja competitividad y baja productividad española se basa precisamente en la pobreza del gasto público.

La última encuesta de competitividad y desempeño económico, publicado en el Cambridge Journal of Economics (volumen 31, número 1, 2007), muestra cómo en Europa los países más competitivos y eficientes económicamente son aquellos que, a través de un elevado gasto público, ofrecen seguridad laboral y protección social a la población, facilitando la flexibilidad necesaria para responder a los retos de la integración europea y la globalización. A no ser que se vaya convergiendo con el promedio de la UE-15 en gasto público (lo cual no está ocurriendo), no se corregirán los grandes déficit que el país tiene en infraestructuras físicas, humanas y sociales.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra

martes, 27 de mayo de 2008

LOS SUCESOS DE SALAMANCA


Los tristes y luctuosos hechos ocurridos a mediados del mes de abril de 1937 en Salamanca, conocidos como "Los Sucesos de Salamanca”, nunca convenientemente aclarados, tuvieron un lento proceso de fraguado. Sus raíces se pueden rastrear hasta los orígenes mismos de la Guerra Civil.


Desde un primer momento los roces y fricciones entre falangistas y derechistas fueron importantes y ganando intensidad conforme pasaba el tiempo.


Estos incidentes a nivel político, tuvieron, rápidamente, un correlato lógico en el ámbito militar, habida cuenta de la creciente influencia que, ante el Cuartel General de Franco, iban teniendo los elementos contrarrevolucionarios (Serrano Súñer, Sáinz Rodríguez y otros).Por parte de Falange, las mayores descalificaciones se dirigían hacia la derecha católica y los monárquicos, descalificaciones que tenían amplio eco en la numerosa prensa falangista.EL PRIMER INCIDENTE IMPORTANTE DATA DEL 29 DE AGOSTO DE 1936, CUANDO SE APRUEBA EL DECRETO DE LA JUNTA DE DEFENSA POR EL QUE SE ABOLÍA LA BANDERA REPUBLICANA Y SE IMPONÍA LA MONÁRQUICA, FUERTEMENTE CONTESTADO POR LOS FALANGISTAS.


La culminación de este primer incidente se dio el 5 de septiembre cuando en el Diario Amanecer aparecía una nota oficial de la Junta de Mando de Falange por la que se ordenaba no responder a más saludos ni gritos que a los propios de Falange.


Sin embargo EL CUARTEL GENERAL DE FRANCO NO DEJÓ LAS COSAS ASÍ Y, EN UNA VUELTA DE TUERCA, ORDENA LA RETIRADA DE LAS ENSEÑAS FALANGISTAS DEL FRENTE, ante la reticencia, sino abierta desobediencia, debe cursar orden oficial a la Jefatura de la Junta de Mando, finalmente, Hedilla se ve obligado a ordenar, mediante circular de 19 de octubre de 1936, que no se usasen en el frente las enseñas rojinegras.


Se produce el primer motín, cuando José Luna, en respuesta, ordena retirar las unidades de milicias sujetas a su mando del Frente de Madrid, alegando el maltrato que sufrían por parte del Ejército (los militares no olvidaron y le harían pagar este desplante, cuando, tras los incidentes de Begoña es obligado a dimitir de la Vicesecretaría General del Movimiento y, poco después, es reclamado por el Ejército, para que se reincorporara con su empleo de teniente coronel. Días después pasaría ante un Tribunal de Honor secreto y expulsado del Ejército).OTRO HECHO LUCTUOSO SE DIO TRAS LA LIBERACIÓN DEL ALCÁZAR, CUANDO AL TRASLADARSE 30 DE LOS FALANGISTAS SUPERVIVIENTES A ZARAGOZA, EL MANDO MILITAR ORDENA SU DETENCIÓN POR DESERTORES.


Siguiendo con la presión que Franco ejerció sobre Falange, el 10 de enero de 1937, el Cuartel General de Franco emite una orden por la que ordena a la Junta de Mando de Falange la recaudación de fondos en el extranjero.


Aún así, el hecho más grave aún estaba por llegar. Se dio con motivo de la celebración del I Aniversario del discurso de José Antonio en el Cine Europa, el 2 de febrero de 1936. La Junta Provisional de Mando ordena la publicación y distribución del mencionado Discurso del Jefe Nacional, el Cuartel General de Franco responde incautando la tirada del discurso y prohibiendo su radiado.




José Andino, Jefe Provincial de Burgos, edita 25.000 ejemplares y ordena el reparto a mano, por parte de los camaradas de la provincial. A las diez de la noche ordena la toma de Radio Castilla, varias escuadras armadas bajo su mando toman la emisora y el Discurso de radia. Poco después el Cuartel General ordena la detención y encarcelamiento de Andino acusado de sedición.


EL 27 DE FEBRERO DE 1937, LA JUNTA DE DEFENSA APRUEBA EL DECRETO DE REPOSICIÓN DE LA MARCHA REAL COMO HIMNO NACIONAL, FUE LA GOTA QUE COLMÓ EL VASO. LOS INCIDENTES ENTRE CARLISTAS Y FALANGISTAS SON ABIERTOS Y SE GENERALIZAN ENTRE LOS COMBATIENTES DEL FRENTE Y LOS MANDOS DEL EJÉRCITO. LA DELEGACIÓN NACIONAL DE LA SECCIÓN FEMENINA, EN ABIERTA DESOBEDIENCIA, PUBLICA UNA ORDEN CIRCULAR, EN LA PRENSA FALANGISTA, POR LA QUE NO SE DEBÍA MOSTRAR NINGÚN RESPETO NI A LA MARCHA NI A LA BANDERA REALES.


sábado, 17 de mayo de 2008

SOBRE EUROPA y ESPAÑA (Tomado de Gustavo Morales)


Quiero arrojar una visión global sobre tres procesos, el unificador europeo, el secesionista y el nuestro.

EUROPA


La situación y destino de España se escapan de nuestras manos. Su inclusión en los mecanismos de la Unión Europea se hace cada día más firme. Políticamente hemos tenido ocasión de verificarlo cuando las autoridades de Bruselas han forzado a corregir una decisión parlamentaria española en la batalla de los medios de comunicación digitales. Es decir, la voluntad de esos políticos tecnificados de la Comisión Europea se ha impuesto sobre las Cortes que, según la Constitución, son apoderadas de la soberanía nacional que sólo descansa en el pueblo español.


También se hace casi indisoluble la sumisión de la economía española a los reglamentos europeos. (Siendo el principal motor el dinero, la corrupción es su rémora consiguiente). Ayer cayeron los astilleros y la siderurgia española, luego lo hizo la leche y nuestra industria agroalimentaria, ahora le toca a las vides y a los olivos a los toques de corneta de eurócratas y multinacionales occidentales, las mediáticas en primer lugar. De la libertad de mercancías, personas y dinero hablan claramente, lo ha denunciado el profesor Cansino, hechos como la verja la La Línea, los asaltos a camiones españoles y la fuga de capitales a otras naciones que junto a una fiscalidad progresiva han sabido crear paraisos fiscales donde se negocian los impuestos a cambio de servicios.


Desde fuera, el panorama es tan radiante aparentemente que convoca a la emigración del Sur hacia el Norte. Nada detendrá el éxodo de masas pobres hacia la Europa de los excedentes de carne y de leche, hacia la Arcadia que presentan los anuncios capitalistas en los televisores del norte de África.


Paralelamente a esa globalización, fundamentalmente cultural, se regionalizan los pueblos de Europa occidental, creando instituciones de autogobierno. Es decir, a una tendencia centrípeta europea la responde otra centrífuga localista. Ese es el marco en que nos toca vivir y ahí están las tensiones que traerán la guerra o el nacimiento de un nuevo modelo europeo. Con todo, nada hay que la voluntad de los pueblos no pueda cambiar. Sólo es necesario que exista esa voluntad.


El profesor Bustelo, que no es precisamente falangista, ha denunciado que los gobernantes españoles se agarran, como un clavo ardiendo al proyecto mercantil europeo porque no son capaces de bosquejar otro. Los partidos parlamentarios no disponen de un proyecto de futuro, se basan en el mantenimiento del status quo y los gritos inquisitoriales de anatema, excomunión, contra lo que no es “políticamente correcto”. El Gobierno del PP hoy, como ayer el del PSOE, encubre su carencia de un modelo de Estado con propinas de los Presupuestos Generales del Estado a los secesionistas vascos y catalanes, que sí tienen sendos proyectos nacionales y miran con simpatía el crecimiento del secesionismo en otras tierras, véase Galicia, única excepción dado que Beiuras no representa a la burguesía gallega como sí lo hacen Arzallus y Pujol en sus regiones respectivas.


Ni la multitud de sesudos del Programa 2000 guerrista ni la Fundación Cánovas del Castillo, tan bien tratados ambos por los Presupuestos del Estado, han sido capaces de generar un proyecto español que nos englobe a todos y que permitan que los sentimientos de adhesión a cada grupo no excluyan su pertenencia al conjunto. El Estado liberal sólo busca la mejor gestión, carece del concepto de destino o misión histórica.


¿Tan difícil es descubrir una patria común donde las diferentes regiones participen en el poder político? Lo es mientras los problemas de desarrollo económico, social y cultural del conjunto de España no sean percibidos como comunes, coherentes con el proyecto de crear una nación abierta, definiendo un interés nacional español que defender en el espacio mundial. Somos europeos pero más allá de tasas de interés, al igual que defendemos un proyecto compartido, con otras naciones de Hispanoamérica. Flores diversas de un mismo jardín.


Ya hemos escrito en Nosotros que el primer crimen del nacionalismo no es el asesinato sino la búsqueda de la secesión de España. Creo que frente a una fe hay que levantar una fe más fuerte. Frente a la ofensiva, ofensiva. La defensa es desesperanza, demorar en el tiempo.


Si acaso, en el centenario del Fuerte del Baler, que celebraremos estos días, habremos de replantearnos la pregunta de aquella generación: ¿Qué es España? Pero no exclusivamente en foros de pensamiento como éste, sino también en la acción eficaz.

IMPUNIDAD


Las páginas de los diarios se llenan con las masacres de ayer y de hoy. Se ha cumplido el aniversario de las fosas de Katyn, donde miles de oficiales polacos fueron asesinados a tiros por el ejército soviético, utilizando munición alemana, como demostraron los investigadores de la Cruz Roja. Por esos asesinatos, nadie fue jamás al banquillo. En situación parecida tenemos en nuestra nación a algunos políticos que enviaron al otro barrio a diez mil personas. Hace poco, Jiménez Losantos indicaba, con acierto, que “la Pasionaria era una estalinista fotogénica”; hay otros que lo son menos y enviaron a la policía bajo su mando a fusilar a miles de presos en el Jarama madrileño.


Lo más indignante, si cabe, es el diferente tratamiento que se da a diversas organizaciones actuales por el número de muertos que son capaces de provocar. Savater nos advierte, en El País, que “no hay peor respuesta a su violencia que dar a entender que antes o después (es decir, cuando maten lo suficiente) habrá que concederles, si no lo que piden, al menos la mitad o un tercio”. Esta es la misma tesis que venimos repitiendo desde estas páginas: ¿negociar? ¿qué? Negociar la soberanía española supone, en el menor de los casos, demostrar que la Constitución que votamos los españoles es papel mojado y que con la pistola se consiguen más rentabilidades que con los votos. Incluso ante la consulta de autodeterminación, nos situamos en la línea de Gustavo Bueno: "El País Vasco es tan mío como suyo". Nefasta lección, más que Rosseau. También Savater añade que “para prevenir el terrorismo hay que luchar ideológicamente contra las deslegitimaciones mediáticas y educativas del ciertamente muy criticable, pero también muy cierto, Estado de Derecho”. Gracias a Dios, desde otra línea de pensamiento diferente se llega a un mismo análisis ante el hecho claro del nacionalismo vasco.


No existe un techo de competencias para ellos porque su objetivo, común a los que matan y votan, es la independencia. Lo que queremos que nos aclare el Gobierno y los principales partidos españoles es su postura ante ese hecho. ¿Se consentirá? ¿Haremos un referéndum y aceptaremos la conclusión del mismo? ¿Repetiremos el referéndum, como en Montreal o Dinamarca, hasta que salga el sí?


Queremos claridad en las posturas y saber cuáles son los límites del Estado de las Autonomías o si es, al modo que se figura Arzallus, un mero puente, un trámite, para llegar a la disgregación. También nos gustaría conocer la postura del Gobierno y de los principales partidos ante las cartas en que una mayoría significativa de presos de ETA estuvo manifiestando firme partidaria de la continuación de los asesinatos y de las bombas ciegas, frente a los primeros indicios de tregua. ¿Seguiremos manteniéndoles en una situación privilegiada con respecto al resto de la población carcelaria que está allí por delitos mucho menores y con bastantes menos muertos? El abogado Loma lo denuncia al hacer la comparación entre el trato que recibe un ratero del de un asesino en serie. Si una banda mata a mil personas, tienen unos derechos, posibilidades de arrepentimiento y a volar, sueldos a su salida, licencias de armas... Si has matado a uno o robado a tres caerán sobre ti todas las furias del avernos, te arrepientas o no cumplirás condena rodeado por mafías.- Una te venderá un colchón aceptable y sin bichos; otra, previo cobro, te dejará ducharte con agua caliente; otra te suministrará lo que necesites... ¿Podemos enviar a esos ‘paraísos’ de la redención y la convivencia a delincuentes de tres al cuarto y dar un tratamiento de duques a los aseisinos profesionalizados? Sí, pues así ocurre.


El Gobierno negociará y dejará la ley en mala postura. Si se contradicen el Tribunal Supremo y el TC, ¿quién tiene razón? ¿dimite alguien?


Los presos de ETA saldrán, entrarán y elegirán prisión hasta que les dé la gana, entre celebración de atentado y juerga por masacre, pedir la reinserción. Todo seguirá igual porque, ciertamente, el Estado liberal no cree en nada, ni siquiera en sí mismo, ni en la normativa de convivencia que el mismo ha prescrito. La prensa ha denunciado recientemente que casi 200 etarras han salido de la cárcel desde la tregua, 200 asesinos a quienes se han aplicado medidas especiales.


La sociedad española está desarmada ideológicamente, de forma especial, ante la propagación de una idea simple de fácil calado: supervasco. Malos los prefijos ‘super’ unidos a la nacionalidad u origen regional. Con ‘supercomunista’ dejó Carrillo Paracuellos lleno de cadáveres, sin juicio alguno. También el ‘superario’ sirvió para desmantelar Europa; con ‘supervasco’ ya estamos viendo los resultados. Cuidado con la fuerza del nacionalismo, desde el siglo XIX son ya muchos los conflictos a que nos ha llevado la creencia en una raza o nación superior y monseñor Arzallus le tiene un especial cariño a averiguar el Rh del vecino de al lado. Cartas de presos vascos animando a ETA. ¿Perdón sin arrepentimiento? ¿Qué dirán ahora los obispos? ¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma si le están degollando a sus palomas?


NACIONALISMO


No podemos confiar la defensa de España al Estado, convertido en funcionario masivo. Levantémonos contra esos hombrecillos sin talento que sestean arropados de sueldos oficiales. Un mundo caracterizado por el miedo, la pereza intelectual, el cinismo...


Quien coloca un simple instrumento -el Estado- por encima del fin -la comunidad- difícilmente puede erigirse en dispensador de criterios morales. Esto nos diferencia del totalitarismo moderno, ese racismo de ideas, xenofobia del pensamiento no sometido, incluso aplicado a la amistad tal es su monocromía. Con otros de pensamiento ajeno compartimos el frente antisistema. Pero cuando el nacionalista -vasco, catalán o español- habla de los territorios históricos arrebata a la persona su libertad y dignidad. Los sujetos de derecho son, primero, las personas, luego las colectividades, no los territorios. Atan de nuevo al hombre al suelo que pisa. El nacionalismo divide, pone barreras, dibuja fronteras mentidas. El nacionalismo elige la vinculación con la Corona para personalizar en obediencia personal lo que falta en lealtad a la ley común. La prensa española ha creado lo que Otazú llama cinturón audiovisual, para proteger el artificioso prestigio de la familia real y de sus adláteres, los políticos de oficio de Jarcha. Queremos crear nuestros propios mitos, la polifonia multicolor de las revoluciones, ser clásicos de nosotros mismos.


España, te pronuncio y me suenas a sombra, escribe Javier Bengoechea en el nº 36 de Nuevo Criterio. Luz y color en la vida, sin límites de pantallas.

VASCOS


Tampoco esos valores de tolerancia parecen brillar en sectores nacionalistas de la sociedad vasca. El proyecto sugestivo de vida en común que tienen los secesionistas vascos, los pasados veranos, parece haberse reducido a cargar niños con sacos de piedras o colgarles un sanbenito por no hablar euskera artificial. El consejero de Educación vasco dice que “no es para tanto”. Imagínese usted qué hubiera sucedido si fuera al revés, qué no hubieran dicho los medios de comunicación.


Tan “modernos pedagogos”, maestros del Rh sanguíneo y del campo de concentración para "maketos", han de limitarse a tales animaladas porque, en su fuero interno, saben que es imposible escribir Historias inteligibles de Vascongadas o Cataluña en las que estos territorios, o sus pueblos, asumieran el papel de protagonistas exclusivos aún situados en los rincones de la patria hispana. En el caso de esas regiones sería imposible distinguir, de sus relaciones externas, una historia interna que fuera algo específicamente suyo. Veríamos que cada una de las experiencias por las que esas regiones pasaron, y cada actividad que emprendieron, había sido compartida por ellas con otras comunidades hispanas cuya intervención no fue menor. Al intentar hacer inteligible su Historia nos hallaríamos extendiendo nuestro campo visual para incluir, una tras otra, a todas las comunidades españolas. Recordemos la Historia, los secesionistas vascos o catalanes no pueden querer recuperar la independencia de lo que nunca fue independiente. Por supuestos derechos históricos, alguno podrían alegar Aragón o Navarra, Texas o Nápoles pero ni Vitoria ni Barcelona.
Por ello, como bien dice Jorge Torres, ETA es imprescindible para que el PNV pueda seguir pidiendo lo irracional, cubriendo sus dislates con un barniz democrático gracias a que el partido de Arzallus ha creado algo, ETA, aún peor que él mismo, con lo que lo malo parecerá mucho menos, incluso moderado, algo así como un interlocutor válido. El mismo que, tras la movilización española de Miguel Ángel Blanco, minimiza la muerte de Daniel Villar, y vuelve, como si nada hubiera pasado, a las tesis del diálogo con los señores de la pistola o la bomba en el hipermercado. 8.09.97

EUSKALDINIZACIÓN

Cada día, muchos padres como ustedes, sufren al tener que enviar a sus hijos al colegio euskaldun. Esos padres razonan así:


Son formas de educación que no comparto. Creo que las familias delegamos demasiado la formación de nuestros hijos en manos ajenas, que les inculcan una forma de pensar, un cuerpo de ideas, que no tenemos por qué compartir y dado que, como dice Serrat “por su bien, hay que domesticar”, prefiero que sea con los baremos de la familia a la que pertenecen los niños y niñas en lugar del Bloque Gallego, el Gobierno o Herri Batasuna.


Ya me contarán ustedes qué hacían esos maestros del colegio público Txurdinaga de Bilbao entregando panfletos proetarras a niños entre tres y siete años. Buscaban moldear sus mentes y fijar en ellas unos parámetros antes de que, con los años, se les acere el sentido crítico y sean capaces de optar por sí mismos entre unos y otros. A lo mejor son los mismos maestros que les cargaban con una mochila llena de piedras o les colgaban carteles humillantes por no hablar vasco en un campamento del pasado verano. Imaginen que estos dos hechos hubieran ocurrido al revés. Tendríamos a la pléyade de plumillas desgarrándose las vestiduras y anatemizando la maldad intrínseca del españolismo.


Dicen que todas las opciones son muy respetables. No lo creo así pero, en cualquier caso, existe la realidad de los maestros que pueden formar a nuestros hijos, sin contar para nada con la opinión de los padres, en el nacionalismo racista, la homofobia, ciertas sexualidades impuestas o la afición por el equipo de fútbol del profesor de turno. ¿Remedio? El firme seguimiento de los contenidos laterales de la enseñanza y un cierto desparpajo en el trato con tutores y profesores, dejando claro que no asumimos ciertos valores para nuestros hijos. ¿Que es una visión sesgada? Sí, como la suya que ni los han tenido, ni los mantienen ni los quieren, en la mayoría abrumadora de los casos, como sus padres.


La complejidad de la enseñanza requiere que existan diversas asignaturas impartidas por enseñantes distintos que sepan lo que se traen entre manos. Pero eso es la formación académica, la educación entendida como forma de ver el mundo pertenece a la familia que se puede equivocar como cualquier hijo de vecino pero aplica de forma prioritaria la ley del amor, cosa que no acontece en los colegios. En algunos, como el citado centro bilbaíno, pretenden envenenar con sus guerras sangrientas a la infancia, cualquier campo de influencia parece ser bueno para ellos, igual da que supongan símbolos que arraigarán muy profundamente a esas edades. ¿Igual? No, es exactamente eso lo que buscan, un segmento de la población sobre el que extender su propaganda pura y dura.


Disfrutemos con nuestros hijos y enderecemos su crecimiento como mejor sepamos pero no caigamos en la barbaridad de abandonar completamente la formación de su comportamiento, voluntad, carácter, ideas y valores en manos de unos señores a sueldo con mejor o peor intención. En la mayor parte de los casos la supongo buena, exceptuando a esos cenutrios del cole de Bilbao, pero transmiten con demasiada facilidad sus opciones de valores y actitudes sin ofrecer alternativas diferentes para poder optar, especialmente en edades donde la palabra de los profesores es ley para los estudiantes.


Es hora de que padres, hijos y hermanos asuman que su modelo de convivencia y sus creencias son básicas y tan válidas como las teorías de otros o los experimentos que han regado Europa y Asia de millones de muertos y que quieren reeditar en áreas de España. El modelo de educación familiar es necesario reivindicarlo y que los padres vigilen los contenidos de la enseñanza de sus hijos, sin complejos ni sentirse inferiores ante los educadores, que cumplen una función que la familia encarga. Para ello, han de cambiar muchas cosas como el excesivo tiempo que los padres pasan fuera de casa para ganar un sustento o hacer una carrera, fomentar más las cosas en común de la familia, que fundamentalmente son cosas que hacer juntos y procurar liberar lo más posible, al menos a uno de los cónyuges, para que pueda dedicar más tiempo a los hijos. ¿Que a usted le parece reaccionario? A mí lo que me parece monstruoso es dejar a los niños en manos de instituciones ajenas para que introduzcan en su cerebro cualquier virus panfletario. El asunto de Bilbao sigue impune. Tampoco debíamos olvidar tan rápidamente los niños castigados y humillados en un campamento vasquizante hace dos años por no hablar entre ellos la lengua del emporio etarra, que vino a sustituir a los idiomas vascos.

TERROR: FUENTES Y ARGUMENTOS DE HB.

La violencia sigue siendo un medio de comunicación. Las acciones armadas de los terroristas buscan esa función propagandística.


Malraux escribe sobre el peso que adquiere una idea por medio de la sangre que se derrama en su nombre, tanto hace dos mil años con la experiencia cristiana en Roma, la india de Ghandi o la oleada islámica.


Las probabilidades de que aumente el terrorismo son altas, debido a la ausencia de formas alternativas de expresión de la esperanza y la ira de muchos sectores, tanto del trabajo como de la juventud desesperanzada.
A ello se suma el anhelo de los intelectuales vascos jóvenes de vivir de un modo socialmente significativo.
Su legitimación es clásica en el mundo del terror internacional:


Los ataques directos contra blancos civiles indefensos forman parte tanto de la guerra de masas como del terrorismo de pequeños grupos. Israel y el Ulster son sociedades democráticas obligadas a defenderse por métodos antidemocráticos pero necesarios contra el terrorismo (NOTA: La redacción de Republica Espiral no comparte estas última afirmación).Lo que apoya o destruye una organización terrorista es la base política local. Las masas que desean liderar ya se encuentran en estado de movilización. En lugar de actuar como la chispa detonadora de la insurrección de las masas, Mateo Morral, y de quemarse en ese proceso, el terrorista se convierte en un combatiente de largo plazo en una guerra de desgaste, en alguien cuyo deber es luchar y sobrevivir.


Si los activistas se entregan por entero pueden convertirse en la palanca necesaria para mover el gran peso de la inercia social. Pero es imposible funcionar simultáneamente como guerrilleros urbanos y organizadores de un movimiento de resistencia de masas. Para eso, ETA hizo que HB coordinase la presencia del nacionalismo de izquierda en el mundo sindical, asociativo, juvenil... teniando una especial indicidencia en las gestoras pro-amnistía que recogen a las familias, hijos, vecinos, etc. de medio millar de presos.


En la guerra callejera, a cuya condena también se ha negado HB, se aplican sistemas que luego serán útiles a los jóvenes que acaben en ETA, dada la descapitalización humana de la banda que lleva a unas reclutas más frecuentes y de personas más jóvenes.


Se inicia con simples operativos perpetrados por grupos pequeños, menos vulnerables a la penetración policial. Los miembros de los grupos que terminan exigiendo dedicación total sustituyen la vida familiar por la grupal. Con base en la noción religiosa de que para lograr la realización de los ideales en el futuro, éstos se deben vivir en el presente. Se aplican enseñanzas como las de Dany, el Rojo. Cohn Bendit: no necesitamos una organización con mayúsculas, sino una multitud de células insurreccionales, ya sean grupos ideológicos, grupso de estudio... incluso podemos utilizar pandillas callejeras. El terrorismo, según Marcuse, es la respuesta frente al poder de un sistema capitalista totalmente desarrollado que domina la mentalidad del pueblo mediante la manipulación de las instituciones públicas y de los deseos privados.


Sin embargo, la alianza de todos los nacionalistas de izquierda y derecha busca lo mismo por ambas partes. El propósito de los ultranacionalistas es influir sobre los grupos nacionalistas más moderados, apelar mediantre sus cabecillas a sus bases y, en última instancia, reemplazarlos en el liderazgo de la lucha nacional. Este es el futuro que HB depara a Arzallus.


Las organizaciones nacionalistas tienden a ser por lo general más grandes y amorfas que los grupos anarco-comunistas, como son muchas de las organizaciones que integran HB. Con frecuencia, como ocurre a la OLP, adquieren la forma de una coalición protectora que agrupa a varios subgrupos ideológicos y que en conjunto reclama el derecho de hablar en nombre de toda una nación. Hisham Melhen, periodista libanés, escribe que "la historia muestra con claridad que cuando una sociedad colonizada u ocupada lucha por la independencia y por la libertad, utiliza en la lucha todos los recursos de su cultura nacional.

PROYECCIÓN EUROPEA: ¿EL ÚNICO CAMINO?

El éxito en política se basa, antes que ninguna otra cosa, en la capacidad de transmitir mensajes con los que se identifique el público elector. La identificación por parte de los electores con los mensajes viene determinando por varios factores. A saber: no es tan importante el resultado final del mensaje, o conclusión del mismo, como los pasos de análisis y crítica de la realidad que forman las dos primeras partes del mensaje, o al menos así debería ser, aunque en nuestro contexto no siempre lo sea.


El nacionalsindicalismo primigenio fue concebido con una visión crítica sobre la realidad de su tiempo, planteando, junto a su crítica, esbozos de soluciones a la mayoría de los problemas de su época y su entorno geopolítico más próximo. Las alternativas, en lo ético, en lo social, y en lo nacional, planteadas por los fundadores fueron de rigurosa novedad para el tiempo que les tocó vivir, y aun avanzadas en demasía, sin solución de continuidad histórica, algunas de ellas.


El discurrir de la historia europea en los diez años siguientes a la finalización de nuestra guerra civil dibujó un mapa político, económico y social absolutamente inimaginable en 1.936. La situación era distinta, los problemas diferentes, y las soluciones también habían de serlo. Mientras tanto, parte de la Falange pensando en matar a Franco, y el resto de la oposición en España ni eso.


De los años cincuenta a los ochenta sin demasiados sobresaltos, una transición bien resuelta nos llevó donde debíamos ir en camino del neuvo orden mundial., se Se van consolidando en nuestro entorno europeo movimientos de unidad económica y política. Nadie debe olvidar que también tenemos un entorno árabe, y otro más distante, todo el mundo hispano. A finales de los ochenta la glasnot, la perestroika, la caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania, dibujan de nuevo en Europa un mapa absolutamente inconcebible diez años antes. Segundo golpe de timón importante de la historia desde su nacimiento, ¿y la Falange ya?, todavía?, enzarzada en debates sucesorios. A alegrarse por la derrota del comunismo y a seguir con el debate interno más largo y estéril de la historia política reciente.


Si el nacionalsindicalismo no se ocupa de la historia inmediata no tendrá cabida en ella. Muchas de as propuestas planteadas en los años 30la etapa fundacional carecen hoy de la capacidad, que en su día tuvieron, de atraer la osadía intelectual, capaz de enrraizar en las masas populares. Las masas populares siguen existiendo, pero ya no son famélicos, afortunadamente ahora llenan el carro en pryca o alcampo dos veces al mes, se pagan su casa con una hipoteca, y en la mayoría de sus casas hay dos televisores y hasta dos coches. A esa gente, nuestra masa popular, le trae al fresco la revolución, la OTAN, nuestra reforma agraria, y el noventa por ciento de nuestro programa electoral o nuestro mensaje político que, habitualmente, no les llega. Para imaginar cosas ya están los juegos de rol, los videojuegos, la televisión y esas cosas.


Si el nacionalsindicalismo quiere formar parte de la historia del s. XXI, de mejor y más fecunda manera que lo ha hecho de la de la segunda mitad del s. XX debe plantearse si en su mensaje hay iniciativas que, diferenciándolo del resto de opciones del panorama político, estén en disposición de ser entendidas, asimiladas como propias y como propias defendidas por las masas populares. Sin un mensaje claro y asimilable para los electores mejor sería pensar en una sociedad de estudios históricos que en una organización con pretensiones de poder político. Al fin y al cabo hoy se está todavía más cerca de lo primero que de lo segundo.


La construcción de la unidad europea parece un proceso irreversible. A lo sumo se podrían retrasar en algo los plazos previstos, pero el proceso es irreversible. Si no estamos en condiciones de dibujar el plano de la Europa del 2.008, mucho menos los estamos de adivinar el peso que en el concierto mundial va a tener esa Unión Europea. Lo que si sí es parece cierto es que la Unión Europea existirá en el concierto de las naciones dentro de diez años, que tendrá bastante que decir y que nosotros formaremos parte de ella.


NOSOTROS


Los españoles constituimos un mismo pueblo, unidos por un origen y desarrollo histórico común y por nuestra voluntad de futuro, dueño de nosotros mismos, sin que reconozcamos ni acatemos otra soberanía que la propia.


No son las grandes cifras las que mueven a los pueblos, sino la poesía que promete. Estamos a la búsqueda de una Patria oculta e ideal que cautive a la imaginación por su brillo y a la razón por su pureza, generando una energía que no podría ser inspirada por un fin sensato y cómodo, limitado por aspiraciones discrepantes y confinado al campo de lo legal, posible y neutral. Queremos la construcción del mito nacional, de que hablaba Sorel, leyenda que desencadene las energías revolucionarias. Esa es una de nuestras principales tareas. Ahí está Kant con su conocido deber ser, en este caso, inasequibles al desaliento, al desánimo que produce un pueblo que ahora sólo salta a la calle cuando su equipo de balompié baja a segunda.


Nosotros no somos providencialistas, no creemos que la Historia lleve a parte alguna distinta de la voluntad humana. Ni Marx ni Fukuyama atinan. Es necesario el trabajo, con sus aciertos y errores, para demostrar que la utopía, nuestro sueño, es factible. De nosotros, especialmente de los jóvenes, depende. Sangre que no se desborda, juventud que no se atreve, ni es sangre ni es juventud, ni reluce ni florece...


Hoy, parte de ese mito, José Antonio, está en boca de políticos corruptos que se lo lanzan unos contra otros como si de un arma arrojadiza se tratara. Nosotros, jóvenes españoles, sí reclamamos ser joseantonianos y su herencia de valor, hidalguía y talento. Los demás, los políticos de oficio, no son joseantonianos, ¡qué más quisieran! Lo aprenderán cuando oígan por los rincones de España: Me atrevo. 17.09.97

PARTIDO

Tiempo es de expresar con claridad y rigor dónde está cada uno en relación con estos y otros temas, que síno forman parte de los grandes principios pero pueden ser el final si éstos son incapaces de aplicarse sobre esa evidencia tan fastidiosa para los teóricos de la grandeza que se llama realidad. Lo dijo el poeta: Yo no sé muchas cosas es verdad, digo tan sólo lo que he visto y he visto que los gritos de angustia del hombre los taponan con cuentos (...) y me sé todos los cuentos.


El camino de la unidad no es la separación, la ruta de la grandeza no es atomizar hasta lo minúsculo, la libertad está para comprometerla en favor de lo que creemos. Lo demás es sectarismo. 30.12.97

LIDERAZGO y REPÚBLICA

Hay ciertas condiciones históricas, como el desvanecimiento de la religión, en que un gran número de personas están hambrientas de carisma. Gente que siente un vacío de identidad, algunos, temor existencial incluso. El líder carismático da seguridad e identidad, la misma capacidad que inspira lealtad o repulsión. Pero una sociedad que debe producir un gran hombre en cada generación para sostener su posición nacional o internacional se condena a sí misma, pues la aparición, y aún más el reconocimiento, de un gran hombre son cosas, en gran medida, fortuitas. En un estadio se trata de formar la república, una sociedad de personas guiadas por la santa misión del partido.


El liderazgo es, en cierta forma, un alejamiento del hombre con respecto a Dios, al depositar la fe, la confianza y la soberanía efectiva en un ser humano para gobernar nuestras vidas, libertad a cambio de irresponsabilidad. El entusiasmo nacional lo facilitan los lazos establecidos entre el pueblo y su gobierno, mediante una serie de reformas.


No son las acciones individuales sino los movimientos de pueblos los que forjan la Historia. Roma no es fruto de César o de Calígula sino al revés. Un revolucionario debe poseer al menos dos cualidades: una concepción incompatible con el orden existente y la voluntad de imponer su visión. Las alianzas son expresiones de intereses y metas comunes, con el éxito como único criterio aceptable.


Quienes ocupan los órganos de gobierno de la república de los camaradas están en medio de la tensión continua, el tedio de la constante vigilancia de los movimientos e intrigas. La tarea del gobierno consiste en gran parte en el prosaico trabajo de recaudar impuestos, de legislar, de administrar. Aristóteles definúia la política como el deliberar de personas libres sobre cómo pueden ordenar su vida en común. Debemos potenciar la idea de un gobierno del partido con delegaciones a donde pueden dirigirse los camaradas.

jueves, 1 de mayo de 2008

1º de MAYO, RECOJAMOS LA ANTORCHA, TRANSFORMEMOS LA SOCIEDAD!


No pretende ser este artículo un análisis sesudo de la situación actual de movimiento obrero y sus perpectivas: de ello ya se encargarán las instancias y autores apropiados con mayor o menor lucidez. Desde esta tribuna no pretendo otra que hacer un recordatorio de al menos una parte de todos aquellos que nos han legado su experiencia, para que la sepamos utilizar en el futuro y desde la perspectiva privilegiada que nos concede la “flecha de el tiempo” detectar sus aciertos y sus glorias, sus errores y mezquindades, para tomar el relevo y construir una sociedad que merezca el nombre de auténticamente humana.

Empecemos el recorrido por todos aquellos esclavos de la antigüedad, que un día al rememorar la “patria perdida” (Va pensiero) no dudaron en apostar su vida a una carta, antes que seguir arrastrando sus cadenas como fantasmas. Recordemos a Espartaco, príncipe de los esclavos, noble en el espíritu antes que por la sangre. Recordemos, dando un salto en el tiempo, a aquellos que empezaron a construir los primeros sindicatos, con los que intentaron dar un sentido a una vida degradada de animal de carga, juntar codo con codo, transcender su existencia alienada. Gracias a ellos, quizás, nuestra existencia en el primer mundo sea diferente a una novela de Dickens o de Zola, aunque si nos dormimos…tiempo al tiempo.

Sigamos nuestro viaje a aquella Rusia, donde los obreros que tomaron las fábricas y derrocaron al zarismo, se vieron suplantados y engañados por una partido que se erguía en “vanguardia del proletariado”, para instaurar una de las dictaduras más sangrientas e inhumanas de la historia de la humanidad. No olvidemos tampoco a aquellos que pasaron por el campo de exterminio hitleriano, independientemente de que concordemos más o menos con sus ideas políticas. No olvidemos tampoco Berlín en 1953, Budapest en 1956, Praga en 1968, la lucha del sindicato Solidaridad en Polonia, toda un épico combate para después caer en las garras del capitalismo occidental.
Y aquí en nuestro suelo ibérico, campo de batalla de disputas caínitas, es imposible olvidar el porte y la presencia del sindicalista honrado de la CNT como Pestaña o Abad de Santillán, el falangista que soñó con esa “nueva revolución” y el Estado Sindical para ser utilizado, estrujado y marginado por aquella dictadura de la oligarquía (¡Tantos nombres os sonarán!) del socialista de principios (que se vio marginado por no dar su brazo a torcer a la infiltración soviética en el PSOE) como Indalecio Prieto o Julián Besteiro, y tantos aquellos luchadores anónimos cuya bravura reconocería el general Yagüe, por encima de colores políticos. Y como no, aquellos que lucharon y derribaron la Dictadura, creando nuevas formas de organización obrera, para al final acabar en la España de los contratos basura, las ETTs, la subordinación a las multinacionales y a Bruselas y la insolidaridad nacionalista.

Y por supuesto, no podemos olvidar a los más olvidados que en el Tercer Mundo son carne de cañón de las “civilizadas multinacionales”, a aquellos que curtidos en la lucha cotidiana por la existencia, nos puedan dar lecciones de entrega y altruismo revolucionario a las hedonistas y autocontemplativas sociedades del mundo “desarrollado”. En particular recordemos a los pueblos hermanos de Iberoamérica que nos han regalado algunas de las experiencias más enriquecedoras de la lucha obrera: el Sandinismo, la experiencia cooperativista y sindicalista Argentina, los pequeños y tenaces obreros bolivianos que, hasta la fecha, no han podido encontrar una conducción política honesta y audaz… y esperemos que sus luchas no sean utilizadas y desviadas por burócratas sin escrúpulos para crear regímenes similares al cubano.

Recojamos su antorcha, tomemos el relevo!

1º de mayo, 2008

viernes, 25 de abril de 2008

JAVIER IGLESIAS: VOLVERÉ Y SEREMOS MILLONES


El 6 de septiembre de 1996 fue asesinado Javier Iglesias, quien, tras su militancia en el falangismo auténtico durante la transición, se estableció a partir de los años ochenta en Argentina y desarrolló, desde el peronismo revolucionario, una amplia labor política y un intenso compromiso social con los sectores más desfavorecidos.
Javier luchó codo con codo con las familias más humildes de las villas miseria -poblados chabolistas- bonaerenses por el derecho a una vivienda digna para todos, creando la Unión de los Sin Techo, desde la que se puso en marcha un amplia red de apoyo social.
Más tarde compatibilizó esa acción social con la actuación política y estuvo entre los promotores y dirigentes de la Agrupación Lucha Peronista que, en convergencia con los sectores más populares del país, se propuso la recuperación de la identidad peronista frente a la traición de Menem y el Partido Justicialista oficial.
Precisamente cuando Javier Iglesias recopilaba información sobre españoles desaparecidos en la dictadura militar argentina, murió abatido por los disparos de la policía menemista, en un oscuro suceso aún hoy no aclarado.


Incluímos un texto suyo de gran interés sobre el movimiento peronismo y el proyecto de un Socialismo Nacional (que no tiene nada que ver con el Nacional-Socialismo, que quede claro)


Juan Domingo Perón y el socialismo nacional: la empresa para quien la trabaja
por Javier Iglesias


Introducción
Las realizaciones y conquistas sociales del Peronismo en su primera etapa de gobierno (1946-1955), son tantas y tan importantes que, entre los propios seguidores de dicho Movimiento, es común interpretarlas como el fruto de una Revolución totalmente realizada; una especie de "Edad de Oro" de los trabajadores y del Pueblo argentino que, con algunas variaciones de detalle, puede y debe recuperarse mediante la organización y la lucha.
Paradójicamente esa versión del Peronismo como una Revolución "concluida" que hay que repetir y recuperar, no coincide en lo más mínimo con lo que pensaban aquellos que la llevaron a cabo en el pasado, ni mucho menos y en especial, con los planteamientos del mismo General Juan Domingo Perón. Para todos ellos, la riquísima experiencia política, económica y social del periodo 1943-1955 es apenas el inicio de una transformación revolucionaria mucho más profunda y, por lo que se refiere a lo económico, el verdadero comienzo de un proceso de gradual socialización de los medios de producción.
Que ese objetivo socializante es afirmado explícitamente y desde un principio por importantes sectores del Movimiento Peronista, puede probarse con la simple lectura de los estatutos de la CGT aprobados en su Congreso Extraordinario de abril de 1950. En su Preámbulo, después de afirmar que "la Doctrina Peronista, magistralmente expuesta por su creador, el General Juan Perón, define y sintetiza las aspiraciones fundamentales de los trabajadores argentinos y les señala la verdadera doctrina, con raíz y sentido nacional, cuya amplia y leal aplicación ha de forjar una Patria Justa, Libre y Soberana", fundamentan esa definición ideológica en el hecho de que:
"El proceso de realización tiende hacia la gradual socialización de los medios de producción y en cambio impone al proletariado el deber de participar y gravitar desde el terreno sindical para afianzar las conquistas de la Revolución Peronista, para consolidarlas en el presente y ensancharlas en el futuro". [1]
La inequívoca definición del Movimiento Obrero Argentino -calificado habitualmente por el General Perón como la "columna vertebral" del Peronismo- no es, por otra parte, una simple declaración sectorial. En ocasión tan importante como el 1º de mayo de 1952, en su alocución a los legisladores argentinos con motivo de la inauguración del 86º periodo ordinario de sesiones del Congreso Nacional, el propio Líder justicialista también afirma tajantemente:
"Así como la clase de los hombres que trabajan va substituyendo a los representantes del individualismo capitalista en el panorama político, también la clase de los hombres que trabajan va substituyendo progresivamente a las empresas individualistas, con las nuevas organizaciones de tipo cooperativo. Ello significa que los trabajadores, por la natural evolución económica de nuestro sistema, van adquiriendo progresivamente la propiedad directa de los bienes capitales de la producción, del comercio y de la industria. Este camino, por el que avanzan ya los trabajadores argentinos, tiene un largo pero fecundo recorrido y posibilitará el acceso del pueblo a la conducción de su propia economía. El viejo ideal del pueblo, en la plena posesión de sus derechos políticos, sociales y económicos, se realizará entonces, y en aquel momento la justicia social alcanzará la cumbre de sus objetivos totales y la doctrina peronista será la más bella y absoluta de las realidades". [2]
Que el Peronismo fundacional aspiraba a la total socialización de "los bienes capitales de la producción, del comercio y de la industria" resulta, pues, irrefutable, más allá del ritmo de esa socialización; ritmo que, como es natural, depende más de la cambiante relación de fuerzas nacional e internacional que de cuestiones ideológicas o esquemas teoricistas de salón.

Tercera Posición

Cuando, a partir de los propios textos peronistas, afirmamos que el Peronismo apunta hacia la socialización de los medios de producción, ¿estamos coincidiendo con la acusación del "nacionalismo" fascistizante y antiperonista según la cual el Justicialismo sería "un movimiento que sale del capitalismo y camina hacia el comunismo"? [3] Obviamente no. Los creadores de la Doctrina Peronista siempre recalcaron su carácter de "Tercera Posición"; sus postulados anticapitalistas pero, a la vez, diferentes de los del colectivismo totalitario y burocrático marxista. En el ya citado discurso del 1º de mayo de 1952 es también Perón el que recalca magistralmente ese "tercerismo" económico peronista:
"Para el capitalismo la renta nacional es producto del capital y pertenece ineludiblemente a los capitalistas. El colectivismo cree que la renta nacional es producto del trabajo común y pertenece al Estado, porque el Estado es propietario total y absoluto del capital y del trabajo. La doctrina peronista sostiene que la renta del país es producto del trabajo y pertenece por lo tanto a los trabajadores que la producen." [4]
El Peronismo no confunde, por lo tanto, socialización con estatización. Es anticapitalista pero pretende, a diferencia del marxismo, no la entrega de los medios de producción a un gigantesco Estado-Patrón dictatorial sino directamente a los propios trabajadores. Se trata de una concepción con mucha semejanza con lo que posteriormente será conocido como "socialismo autogestionario" [5] aunque también puede considerarse emparentada a las posiciones del anarcosindicalismo y del "sindicalismo revolucionario" europeo anterior a la Segunda Guerra Mundial; algo que han destacado recientes estudios ideológicos imparciales como los de Cristián Buchruker:
"Más que del socialismo clásico, el peronismo en gestación adoptó ideas fundamentales del anarcosindicalismo hispano-francés, el cual ya tenía una tradición no despreciable en el gremialismo argentino. Se trata aquí de dos exigencias: a) el directo protagonismo político del sindicato (no por mediación del partido) sobre todo a través de la huelga general como instrumento de acción; y b) el objetivo lejano de una administración de los medios de producción por los sindicatos mismos." [6].


Postmarxismo revolucionario


Debe destacarse, por otra parte, que el "tercerismo" peronista no implica necesariamente "equidistancia" con respecto al capitalismo y al comunismo. En ello es igualmente diáfano Perón:
"Pensamos que tanto el capitalismo como el comunismo son sistemas ya superados por el tiempo. Consideramos al capitalismo como la explotación del hombre por el capital y al comunismo como la explotación del individuo por el Estado. Ambos 'insectifican' a la persona mediante sistemas distintos. Creemos más; pensamos que los abusos del capitalismo son la causa y el comunismo el efecto. Sin capitalismo el comunismo no tendría razón de ser, creemos igualmente que, desaparecida la causa, se entraría en el comienzo de la desaparición del efecto." [7]
Es decir: el objetivo del Peronismo no es otro que hacer desaparecer el capitalismo -la "causa" de todos los problemas económicos, políticos y sociales- lo que, por si mismo, impedirá que surja un "efecto" indeseado: el capitalismo estatal "insectificante" comunista. Esta distinción es enormemente importante porque hoy, ante el pase de las burocracias ex-comunistas de la URSS y Europa del Este al bando capitalista encabezado por los archibandidos yanquis, no faltan pícaros supuestamente "peronistas" que declaran "superada" la Tercera Posición y "recomiendan" la "aceptación del triunfo capitalista". A esos proveedores de coartada de la claudicación y el más infame renunciamiento, les conviene repasar las luminosas enseñanzas de Perón y la compañera Evita:
"El peronismo no puede confundirse con el capitalismo, con el que no tiene ningún punto de contacto. Eso es lo que vió Perón, desde el primer momento. Toda su lucha se puede reducir a esto: en el campo social, lucha contra la explotación capitalista." [8].
El Peronismo, por lo tanto, se enfrenta implacablemente al capitalismo más allá de si el comunismo existe o no. Su rivalidad con el marxismo es en el terreno de la eficacia revolucionaria: ver quién consigue derribar finalmente al injusto sistema capitalista. De ahí las precisas orientaciones del General Perón:
"Nosotros somos la cabeza del movimiento nacional revolucionario. A ningún partido o movimiento se le debe permitir colocarse en una actitud más 'revolucionaria' que la nuestra. El día que eso ocurriera, habríamos perdido nuestra 'razón de ser' como movimiento, al ser reemplazados en la conducción popular. A los justicialistas que se coloquen en actitudes 'conformistas' o 'conciliadoras' para con el sistema imperante en nuestra patria, hay que expulsarlos del Movimiento sin miramientos. Son enemigos del pueblo y por lo tanto, enemigos nuestros." [9].
La deserción de las cúpulas marxistas -ya sean socialdemócratas o comunistas- del frente revolucionario al que supuestamente pertenecían, resuelve en la práctica el pleito entre Peronismo y marxismo al probar que el único anticapitalismo y antiimperialismo posible en la actualidad es el corporizado en Movimientos Nacional-Populares y Terceristas de Liberación: auténtico Peronismo argentino, bolivarianos de Venezuela, fundamentalismo revolucionario islámico de las naciones y pueblos musulmanes, resistencia armada torrijista panameña, etc. Los escasos núcleos que, con mejores deseos que resultados, aún intentan seguir aferrados a la vieja liturgia tradicional comunista, antes o después abandonarán las marchitas y superadas banderas del comunismo para integrarse lisa y llanamente a las pujantes fuerzas del nacionalismo popular revolucionario y de la Tercera Posición.


Proceso de socialización


Siendo el General Perón el conductor de un proceso revolucionario real y no un utopista de gabinete, es lógico que el grueso de su producción teórica más que dedicarse a teorizar sobre la sociedad futura se concentre en los problemas prácticos de un gobierno de liberación nacional y social o, tras la contrarrevolución oligárquica de 1955, en la lucha concreta para la recuperación del poder por parte del pueblo argentino. Eso no significa que el proceso de socialización por el propugnado sea tan a largo plazo que se convierta en una simple e inoperante expresión de deseos o fórmula retórica. De hecho el máximo dirigente justicialista expone en forma constante y repetida las fórmulas específicas que, a su juicio, revestirá ese proceso de socialización no estatista. Un interesante aporte doctrinario en ese sentido es el vertido en una larga conferencia concedida en 1970 al periodista uruguayo Carlos María Gutiérrez, corresponsal de Prensa Latina. Ante la pregunta "¿usted cree que además habría de ir, en el caso de la toma del poder, a la destrucción de ese tipo de estructuras burguesas; digamos, de la libre empresa, para emplear el término corriente? ¿Ir más allá de lo que se fue entre 1950 y 1955?", Perón responde sin la menor duda:
"Nosotros lo estábamos haciendo, pero lo estábamos haciendo a través de un sistema. Que ya había empresas... Las cervecerías del país estaban todas en manos de una cooperativa del sindicato de cerveceros. Yo pensaba hacer lo mismo con los ferrocarriles, en cuanto suprimiera el déficit; entregarlos al sindicato de los ferrocarriles. Y había fábricas, como... De la Lanera del Sur... la... no me acuerdo cómo se llama, que ya estaban sobre ese sistema.
La concepción es ésta: un promotor de empresa emplea cien millones para promover una empresa. Hasta que él ha retirado esos cien millones más su interés, esa empresa debe ser exclusivamente de él. Pero cuando ha retirado su capital, más un interés razonable, esa empresa ya no es de él; es de todos los que la trabajan. Esa es la concepción cooperativista de la empresa. Por ese sistema, usted va llevando todo hacia cooperativas; cooperativas donde trabajan patrones, obreros y todos, pero que trabajan en la producción.
Ahora, si eso no se hace en todas las empresas, el Estado, al final tendrá que hacerse cargo de aquellas donde no se ha realizado." [10].
Se trata de una cita tan extensa como instructiva que nos muestra un modo (no el único propuesto por Perón) de llegar gradual e incruentamente a la entrega de los bienes de producción a los trabajadores; recalca la concepción cooperativista-sindical de ese proceso de socialización y, a la vez, recuerda ejemplos concretos con los que el Peronismo en el poder avanzó en ese sentido.


Cooperativas y Peronismo


La concepción de las formas cooperativistas de propiedad como uno de los medios principales de socialización no estatista de la economía es lógica "porque -como recalca Perón- es un ideal justicialista que todo el proceso económico quede en manos de los 'hombres que trabajan' y el sistema cooperativo tiende a ello." [11].
Que no se trata de una mera declaración retórica salta a la vista si comparamos, por ejemplo, las cifras relativas al cooperativismo argentino entre 1946 y 1951. Entre esas fechas, el número de cooperativas pasa de 1.299 a 2.400, el número de asociados de 500.000 a 800.000, el capital suscrito (en millones de m$n) de 95 a 350, y las operaciones efectuadas (también en m$n) de 361 a 2.000. O dicho sea de otro modo: en apenas cinco años el sector cooperativo aumenta en un 100% en su número, en un 60% en asociados, en un 260% del capital suscrito, y en un 440 por ciento de las operaciones realizadas.
Este gigantesco salto se profundiza aún más a partir de 1952 y, sobre todo, con la promulgación del Segundo Plan Quinquenal. En su exposición del 1º de mayo de ese año, el General Perón muestra esa línea estratégica en lo económico:
"Las cooperativas agrarias han merecido nuestro total apoyo, como que ellas son, en la economía social de la doctrina peronista, unidades de acción económica que realizan el acceso de los hombre que trabajan a la posesión total del instrumento y del fruto de sus esfuerzos.
La ayuda crediticia a las cooperativas alcanzó en el quinquenio a la suma de 1.000 millones de pesos y va en progresivo aumento.
Señalo como norma tendida hacia el futuro la de preferir en el crédito a las organizaciones cooperativas sobre las empresas de carácter individual.
Llegaremos progresivamente a dejar en manos de la organización cooperativa agraria todo el proceso económico de la producción.
No debe haber en el país un sólo agricultor que no sea cooperativista, porque la organización cooperativa es al trabajador agrario lo que la organización sindical es al trabajador industrial, sin que esto signifique que la industria no pueda organizarse en forma cooperativa." [12].
La cooperativización-socialización total de los medios de producción es, por lo tanto, un objetivo explícito del Peronismo. Esa cooperativización se concentra en un principio sobre todo en el terreno agrario, por ser ésta un área económica de más fácil socialización y donde, además, existe una notable tradición de organizaciones cooperativas previa al Justicialismo, pero se expande hasta lograr el fin señalado por Juan Domingo Perón: las "cooperativas como unidades básicas justicialistas para la organización nacional de la producción, la industria y el comercio." [13].
Estado Revolucionario
La defensa que el Peronismo hace del modelo cooperativo de organización económica, no puede ni debe confundirse con las fantasías reformistas que sobre las cooperativas tienen grupos pequeñoburgueses como los diversos desprendimientos del Partido Socialista del reputado gorila Juan B. Busto. El Movimiento Nacional de Liberación creado por Perón, al contrario que dichos grupos socialdemócratas, sabe que, aunque parezca una perogrullada recordarlo, el sistema capitalista está creado para que triunfen los capitalistas y, por tanto: "Los fracasos del cooperativismo, en tiempos de la economía capitalista, son explicables y perfectamente lógicos: una cooperativa, exponente perfecto de economía social, no podía conciliar sus intereses ni podía enfrentarse con los monopolios del capitalismo." [14]. Para evitar eso hace falta un ordenamiento político y social, un Estado, que cambie las "reglas de juego" capitalistas y las sustituya por otras de tipo revolucionario, popular, anticapitalista y pro-cooperativista, ya que "indudablemente el movimiento cooperativo no puede ir adelante sin el apoyo del Gobierno. En todas las partes del mundo las cooperativas han fracasado cuando han tenido en contra al Gobierno." [15]. En concreto, ello implica:
1º) Arrebatar a la oligarquía el control sobre los sectores claves de la economía. Según la Constitución Justicialista de 1949, en su artículo 40, esos sectores clave son la importación y exportación, minerales, caídas de agua, yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, así como los servicios públicos. Corresponde su propiedad, en un principio, al Estado aunque, como ya vimos, a medida que avanza el proceso revolucionario parte de esas actividades pueden pasar a manos de los trabajadores del sector por medio de sus cooperativas obreras o sindicatos. Es posible también, como muestra el caso de SEGBA, la existencia de formas intermedias de cogestión obrero-estatal así como empresas con conducción tripartita: Estado-trabajadores-usuarios.
2ª) Una planificación indicativa que, sin caer en los errores centralistas burocráticos de la planificación de tipo estatista-comunista, impida que con el viejo cuento del "mercado libre" acaben manipulando la economía un puñado de grandes empresas extranjeras o nativas: "La cacareada 'libertad de la economía' no ha pasado nunca de ser una ficción, desde que, a la economía o la dirige el Estado o la hacen, en su lugar, los grandes consorcios capitalistas, con la diferencia de que el primero puede hacerlo en beneficio del pueblo; en cambio, los segundos lo hacen generalmente en su perjuicio." [16].
3º) Formas de apoyo directo del Estado a las cooperativas y empresas sindicales, lo que incluye desde apoyo crediticio preferencial hasta la contratación directa por parte del Estado en aquellas tareas que éste suele descargar en las empresas capitalistas. Aquí conviene recordar una directísima afirmación del General Perón ante miembros del Comité Central y delegados regionales de la CGT que visitaron la Residencia Presidencial de Olivos el 9 de agosto de 1950: "El Gobierno está dispuesto a dar a las cooperativas obreras la oportunidad para que hagan negocios que les permitan ganar mucho dinero; en lugar de dárselos, como se hacía antes, a entidades capitalistas.".
4º) El combate en el terreno ideológico contra las supervivencias de la mentalidad individualista burguesa, fomentando el conocimiento de las formas de economía social y cooperativista, especialmente entre la juventud. El Segundo Plan Quinquenal, por ejemplo, en su apartado IV.G.14 sostiene: "La difusión de los principios del cooperativismo y la constitución de cooperativas escolares y estudiantiles serán auspiciadas por el Estado a fin de contribuir a la formación de la conciencia nacional cooperativista y prestar servicios útiles a los alumnos." [17].
Socialización integral
Cuando anteriormente recordábamos que para el General Perón las cooperativas debían tender a convertirse en las "unidades básicas justicialistas para la organización nacional de la producción, la industria y el comercio", queda claro que la socialización-cooperativización que el Peronismo propugna no se reduce al nivel de cada empresa o unidad económica de producción. Esto es así porque si bien la entrega de todas las empresas a sus propios técnicos y trabajadores autoorganizados en cooperativas, impide tanto la explotación del hombre por el hombre (capitalismo), como la explotación del hombre por el Estado (comunismo) no por ello resuelve todos los problemas de la economía. Para empezar, no asegura la igualdad de oportunidades puesto que existen sectores económicos más productivos que otros y, dentro de cada sector económico, empresas más grandes y más chicas, más modernas y más atrasadas, etc. Tampoco se garantiza una real solidaridad nacional desde el momento en que si esas empresas cooperativizadas se desenvuelven en el marco de una economía de mercado necesariamente se provocará una brutal competencia entre las empresas, considerando cada colectivo obrero o cooperativa un rival en la búsqueda del beneficio a los otros colectivos obreros cooperativos.
Para evitar esos posibles efectos negativos el General Perón impulsa no cooperativas aisladas sino "la unversalización de la organización cooperativa" [18] mediante la Federación de Cooperativas de cada rama de producción. Éstas, estructuradas democráticamente y desde abajo hacia arriba, permiten que cada empresa sea gestionada de un modo directo y sin burocracias externas por sus propios técnicos y trabajadores, pero, a la vez, crea canales solidarios de redistribución de los beneficios generales para apoyar a aquellas cooperativas obreras asociadas que, por diversas razones, tienen que sufrir desventajas objetivas ajenas al trabajo o la gestión de su colectivo laboral: implantación en provincias alejadas del circuito comercial, catástrofes naturales...
Hay que resaltar que, como detalla Perón el 13 de octubre de 1952 en una exposición ante representantes de las cooperativas agropecuarias, esas Federaciones de Cooperativas no engloban sólo a una rama económica sino que participan de un modo directo en todo el proceso productivo y de comercialización. En el caso de esas mismas cooperativas agrarias, Perón propugna concretamente los siguientes campos de acción:
"El gobierno aspira a que las cooperativas agropecuarias constituyan las unidades básicas de la economía social agraria y participen, primero: en el proceso colonizador y en la acción estatal tendiente a lograr la redistribución de la tierra en unidades económicas sociales adecuadas. Segundo: que participen en el proceso productivo mediante la utilización racional de los elementos básicos del trabajo agropecuario: maquinaria agrícola, galpones ferroviarios, silos, elevadores de granos, semillas, etc., etc. Tercero: que participen también en el proceso interno de comercialización de las cosechas de sus asociados, para lo cual el Estado auspiciará el acceso de los productores organizados a los centros de consumo, mercados oficiales, proveedurías, etc. Cuarto: que participen en el proceso de la industrialización regional primaria de la producción agropecuaria de sus asociados. Sexto: que participen en la acción estatal tendiente a suprimir toda intermediación comercial innecesaria. Séptimo: que participen en la fijación de precios básicos y precios diferenciales que se fijarán a favor de las cooperativas agropecuarias. Octavo: que participen en la redistribución de los márgenes de utilidad que se obtengan con motivo de la comercialización. Noveno: que participen en la acción social directa a cumplirse en forma integral en beneficio de los productores agropecuarios; y, décimo: el Estado auspicia la organización de un sistema nacional unitario de cooperativas de productores agropecuarios que represente a todos los productores del país y defienda sus intereses económicos y sociales." [19].
Se trata, por lo tanto, de una estructuración integral de la economía que, partiendo de las cooperativas autónomas y descentralizadas, engloba el proceso de producción en su conjunto, racionalizando ese mismo proceso productivo, abaratando costos e impidiendo que cada sector de la cadena productiva y de comercialización compita con los otros. Con decir que para el Líder Justicialista "el gobierno está dispuesto a prestar la ayuda más extraordinaria para que las cooperativas instalen sus propias fabricaciones de herramientas y maquinarias agrarias" [20], está todo dicho. Cada Federación de Cooperativas o "Sistema Nacional Unitario de Cooperativas" además de englobar a todas las cooperativas de ese sector económico, coordina el proceso de producción en su conjunto: desde la producción propiamente dicha a la comercialización, pasando por el transporte y hasta la fabricación de bienes y elementos necesarios.


Empresas sindicales


Las cooperativas federadas no son el único método de socialización impulsado por el Peronismo. En la antes citada entrevista concedida por el General Perón a Carlos María Gutiérrez, el creador del Peronismo menciona un tipo especial de cooperativas: la cooperativa de sindicatos. En éstas, la coordinación de las distintas empresas cooperativizadas se da mediante la organización sindical que, de un modo natural, alcanza a toda la rama de producción. Se alcanza así la vieja tesis del sindicalismo revolucionario, que tanta influencia tuviera en el Movimiento Obrero pre-peronista, y que desde la Carta de Amiens (1916) había proclamado que "el sindicato actualmente nada más que un grupo de resistencia, será en el futuro responsable de la producción y distribución, bases de la organización social" [21]. Como ese modelo de cooperativización sindicalista es más fácil de aplicar en la industria, sector más importante de la economía argentina, es por ello lógico que sea ese mismo modelo el que tienda a predominar en el ideario peronista de tal manera que Perón llega a definir al Estado Peronista futuro como un "Estado Sindicalista" [22].
Las cooperativas o empresas sindicales han sido denominadas a veces también como "Empresas Comunitarias". En "Fundamentos de Doctrina Nacional Justicialista", texto de la "Escuela Superior de Conducción Política del Movimiento Nacional Justicialista" (entre paréntesis, entidad nada sospechosa de "desviaciones izquierdistas") se define de la siguiente forma a la Empresa Comunitaria:
"Considerada en su aspecto funcional, la empresa es una comunidad jerarquizada de productores, diversamente especializados, que aúnan esfuerzos para fabricar determinado artículo o prestar determinado servicio, valiéndose para ello de las herramientas o máquinas que impone la técnica moderna.
Considerada, por el contrario, en su aspecto legal, esta misma empresa no pasa, hoy en día, de un mero capital que compra máquinas, materias primas y trabajo. Pura ficción. Pues si con un golpe de varita mágica se suprimieran los dueños del capital, la empresa seguiría funcionando sin la menor perturbación, mientras que pararía y desaparecería si se eliminasen los productores.
No basta, por lo tanto, mejorar el nivel de vida del proletariado. No basta dar al productor el lugar que le corresponde en la Comunidad. No resuelve nada cambiar el sistema capitalista sustituyendo la oligarquía burguesa por una oligarquía burocrática. Lo que hace falta es suprimir el salariado, devolviendo a la empresa, aprehendida en su realidad orgánica, la posesión y, de ser posible, la propiedad de su capital, así como la libre disposición del fruto de su trabajo.
Cualquier ente social -individuo, grupo o comunidad- tiene el derecho natural de poseer los bienes que le son imprescindibles para subsistir y realizarse plenamente. El municipio, por ejemplo, tiene naturalmente derecho a la propiedad de la vía pública o de la red de alumbrado. El municipio en sí, no la suma de sus habitantes. Cuando alguien viene a instalarse en una ciudad, no tiene que comprar su parte de calle ni de usina; ni la vende cuando se va. La empresa es también un ente social independiente de sus integrantes individuales del momento. Es ella la que tiene que ser dueña de su capital, al que encontrará y usufructuará el productor entrante y dejará para sucesor el productor saliente. Esto vale tanto para la empresa industrial como para la empresa agropecuaria. Los reformistas pequeños burgueses que quieren lotear las unidades orgánicas de nuestro campo fomentan el minifundio y la miseria. La tierra debe ser de quienes la trabajan, como las máquinas de quienes trabajan con ellas. Tal principio no supone, en absoluto, el parcelamiento de la propiedad de los instrumentos de la producción, sino la supresión de la propiedad individualista de bienes que otros -individuos o grupos- necesitan. O sea la supresión del parasitismo en todas sus formas.
Eliminado el parasitismo capitalista, las clases desaparecerán 'ipso facto'. No habrá más burgueses ni proletarios, sino productores funcionalmente organizados y jerarquizados en sus empresas.
El gremio perderá entonces el carácter clasista que le ha impuesto una lucha necesaria cuya responsabilidad no lleva y volverá a convertirse en una federación de empresas comunitarias, con el patrimonio asistencial que necesita y los poderes legislativo y judicial que definirán sus fueros. En cada gremio, un banco distribuirá el crédito entre las empresas, dentro del marco de la planificación y conducción económica del Estado nacional.
La Revolución Justicialista no busca, pues, llegar a una componencia entre capitalismo individualista y capitalismo estatal, ni 'mejorar las relaciones entre capital y trabajo'. Repudia íntegramente cualquier forma de explotación del hombre por el hombre y quiere volver, en todos los campos, al orden social natural. Es éste el sentido de nuestra Tercera Posición." [23].
Las cooperativas sindicales o empresas comunitarias, por lo tanto, coinciden con las cooperativas "tradicionales" en que la propiedad no pertenece a un capitalista individual burgués o al Estado-patrono, pero, a la vez, se diferencian de esas mismas cooperativas en que la propiedad no es divisible ya que pertenece íntegramente a la comunidad laboral de técnicos y trabajadores que las componen. Además, volvemos a recalcarlo, la solución peronista no es sólo a nivel microeconómico (socialización de la empresa) sino también a nivel macroeconómico (socialización global de la economía).


Conducción económica de la Nación


Lo que denominamos socialización "global" o "integral" de la economía es otro de los rasgos que diferencia al Peronismo tanto del capitalismo como del comunismo. Para el General Perón:
"La doctrina económica que sustentamos establece claramente que la conducción económica de un país no debe ser realizada individualmente, que esto conduce a la dictadura económica de los trusts y monopolios capitalistas. Tampoco debe ser realizada por el Estado, que convierte la actividad económica en burocracia, paralizando el juego de sus movimientos naturales. El Justicialismo, siempre en su tercera posición ideológica, sostiene que la conducción económica de la Nación debe ser realizada conjuntamente por el gobierno y por los interesados, que son los productores, comerciantes, industriales, los trabajadores y aun los consumidores; ¡vale decir, por el gobierno y por el pueblo organizado! Mientras esto no se realice plenamente, el gobierno cometerá los errores propios de toda conducción unilateral y arbitraria por más buena voluntad que tenga." [24].
Estas indicaciones, que se refieren a la etapa de transición del Peronismo (cuando aún existe un importante sector económico privado), no suponen, ni mucho menos, que el Líder de la Revolución Nacional argentina oculte el objetivo final anticapitalista de su proyecto. De ahí que, a continuación de lo anterior, aclare:
"Nosotros queremos compartir con los intereses privados la conducción económica de la República, pero exigimos que esos intereses se coloquen en la línea peronista que apunta a nuestros dos grandes objetivos económicos: la economía social y la independencia económica, porque ellos son mandato soberano que el pueblo nos ha impuesto y que nosotros tenemos que cumplir de cualquier manera: con la colaboración de las fuerzas económicas si es posible, o enfrentándolas, si ellas no quieren compartir con nosotros el mandato del pueblo soberano. En esta tierra no reconocemos, señores, más que una sola fuerza soberana: la del pueblo. Todas las demás están para servirla. Cualquiera que intente invertir este valor fundamental está, por ese solo hecho, atentando contra el primero, básico y esencial principio del peronismo; atenta, por lo tanto, contra el pueblo y está, por otra parte, fuera de la Constitución Nacional que rige el derrotero de la República (...) Es necesario que nadie se llame a engaño: la economía capitalista no tiene nada que hacer en nuestra tierra. Sus últimos reductos serán para nosotros objeto de implacable destrucción." [25].
La conclusión es que, ya sea con la participación de las organizaciones empresariales (en la etapa de transición) o sin ellas (cuando el Peronismo ha logrado su objetivo económico de entregar los medios de producción a los propios trabajadores autoorganizados), existe una planificación democrática e indicativa en la que participan el gobierno, los trabajadores (mediante los sindicatos, federaciones de cooperativas y de empresas comunitarias), organizaciones de usuarios de servicios y consumidores y todo tipo de organizaciones libres del Pueblo. Se evitan así los errores burocráticos de una planificación burocrática y ultracentralizada como la comunista y, por otro lado, se da un margen de maniobra relativamente grande al mercado [26].


Estado Sindicalista


Pero no sólo el Estado Justicialista va delegando gradualmente funciones económicas en las organizaciones de trabajadores. De hecho el Peronismo apunta a la socialización de la economía y del poder por lo que esas mismas organizaciones de trabajadores, federadas democráticamente desde la empresa hasta subir a nivel nacional, acaban asumiendo la representación y control político gradual del país:
"La representación política tiene una función esencial que cumplir en el juego de la verdadera democracia que nosotros propugnamos. Pero también sostengo, como un principio indiscutible que emana de la experiencia política de los últimos tiempos, entre nosotros y en el mundo entero, que tan esenciales como las organizaciones políticas son, en el juego de la verdadera democracia, las organizaciones sindicales. No existe contradicción en nuestra doctrina cuando afirmamos que éste indudablemente es un momento de transición de los Estados políticos a los Estados de estructura sindical (...) La afirmación del derecho a la cooperación con el gobierno del país que nosotros reconocemos, propugnamos y realizamos para las organizaciones sindicales no excluye el derecho de ningún otro argentino; pero en la misma medida en que todos los ciudadanos del país vayan integrando la única clase de argentinos que debe existir en esta tierra: la clase de hombres que trabajan, la representación política dejará de serlo en el antiguo y desprestigiado sentido de la palabra, para adquirir el nuevo sentido peronista de su dignidad." [27].
La socialización de la economía y del poder, por lo tanto, van íntimamente ligadas y, como sagazmente afirmará Perón en un texto de 1968, ambos aspectos no se pueden jamás desligar ya que, en última instancia, los partidos demoliberales (instrumentos burgueses de deformación y control de la voluntad popular) son una consecuencia del capitalismo y, por lo tanto, sin acabar con el capitalismo es imposible sustituirlos por un nuevo y más efectivo tipo de democracia de los trabajadores:
"Los que saben 'tomar el rábano por las hojas' y son partidarios de erradicar la política, suelen intentar hacerlo por decreto, sin percatarse que es muy difícil 'matar a nadie por decreto' cuando las causas siguen generando sus efectos, porque poca importancia tiene la existencia legal cuando está sometida la existencia real. Para que desaparezcan las entidades demoliberales, es preciso que antes desaparezca el demoliberalismo. En el mundo de nuestros días, al desaparecer paulatinamente el sistema capitalista, vienen desapareciendo también los partidos demoliberales, que son su consecuencia. Resulta lo más anacrónico cuando se atenta contra esas formaciones políticas mientras por otro lado se trata de afirmar por todos los medios el sistema que los justifica. La intención de dejar a los pueblos sin ninguna representación no es nueva ni es original porque todas las dictaduras lo intentan, pero la Historia demuestra elocuentemente que, cuando ello se produce, las consecuencias suelen ser funestas para las mismas dictaduras que lo promueven." [28].
Al contrario que el demoliberalismo capitalista y burgués, el Peronismo busca "una democracia directa y expeditiva" [29], pero a ella no se llega por dictaduras totalitarias de tipo fascista o marxista, sino por la profundización de esa misma democracia política y su extensión al terreno económico mediante la socialización directa (y no estatista) de los medios de producción. Se trata evidentemente, de un proceso largo, complejo y gradual del que, con sincera modestia, Perón reconoce haber iniciado tan sólo los primeros pasos:
"Entre lo político y lo social el mundo se encuentra en un estado de transición. Tenemos la mitad sobre el cuerpo social y la otra mitad sobre el cuerpo político. El mundo se desplaza de lo político a lo social. Nosotros no estamos decididamente ni en un campo ni en el otro; estamos asistiendo al final de la organización política y al comienzo de la organización social (...) Es decir, todo ese proceso se va realizando. Yo no puedo abandonar el partido político para reemplazarlo por el movimiento social. Tampoco puedo reemplazar el movimiento social por el político. Los dos son indispensables. Si esa evolución continúa, nosotros continuaremos ayudando a la evolución. Cuando llegue el momento propicio le haremos un entierro de primera, con seis caballo, al partido político y llegaremos a otra organización. Pero estamos en marcha hacia el Estado Sindicalista, no tengan la menor duda." [30].
La democracia fabril y la autogestión de la economía irá, por lo tanto, sustituyendo gradualmente a los partidos políticos que no tienen porqué ser prohibidos o ilegalizados ya que, dejados de lado por los ciudadanos-productores, lanquidecerán y desaparecerán como cáscaras vacías.


¿Utopía Peronista?


¿Hasta qué punto puede llegar esa socialización de la economía y el poder propugnada por el Peronismo? De hecho el General Perón, y con él la mayoría de teóricos justicialistas, se han negado siempre a elaborar complejísimas elucubraciones al respecto por ser revolucionarios y no utopistas o futurólogos. Además:
"La apelación a la utopía es, con frecuencia, un cómodo pretexto cuando se quiere rehuir las tareas concretas y refugiarse en un mundo imaginario; vivir en un futuro hipotético significa deponer las responsabilidades inmediatas. También es frecuente presentar situaciones utópicas para hacer fracasar auténticos procesos revolucionarios.
Nuestro modelo político propone el ideal no utópico de realizar dos tareas permanentes: acercar la realidad al ideal y revisar la validez de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro." [31].
Desde esa perspectiva, desde la visión de un modelo "ideal" al que acercar la realidad y a revisar a la luz de esa misma realidad, puede ser de cierto interés la descripción que del socialismo nacional peronista hace, en la década de los 70, la hoy desaparecida "Tendencia Nacional y Popular del Peronismo":
"El socialismo nacional es el proyecto dentro del cual el pueblo argentino ejercerá un poder decisivo por sí y ante sí en los niveles del Estado, la empresa y la universidad a través del control obrero de los medios de producción, de comunicación y de educación. Es un socialismo de autogestión en el que cada fábrica, cada taller, cada laboratorio, aula o biblioteca se transforma en una célula política con poder de crítica y de control sobre la planificación nacional y la acción política interior y exterior. El socialismo nacional es la democratización absoluta del aparato informativo y la apertura integral de la capacitación técnica a la masa obrera. Es la formación de un partido capaz de emitir todos los impulsos ideológicos necesarios para que en cada momento del proceso el pueblo esté presente, real e intensamente, en la elaboración de las supremas decisiones nacionales. Es la asamblea del pueblo que transforma esos impulsos en leyes populares. Es el Estado técnico-planificador que concierta toda la actividad informativa y prospectiva desde y hacia las estructuras sociales y económicas descentralizadas. Socialismo nacional significa plena vigencia de la opinión comunitaria a través de consejos de producción, servicios y educación. Es la empresa bajo control del colectivo obrero. Es la universidad gobernada por profesores revolucionarios, investigadores y estudiantes. Es la alianza de la universidad y la empresa socializada y sometida al régimen de autogestión. Socialismo nacional es, en suma, participación total, justicia para los trabajadores y dominio del pueblo de todos los resortes de acción política." [32].


Peronismo de los trabajadores


Críticas de detalle al margen, el texto anterior puede considerarse una interesante aproximación a una economía peronista plenamente realizada aunque, volvemos a repetirlo, si en el Peronismo no abundan descripciones detalladas de ese tipo es porqué, a imitación de su fundador, la tarea esencial es imponer en la práctica un modelo político, económico y social que parta de la realidad actual para crear esa realidad nueva. Una realidad que, en un principio, no es aún socialista sino nacional y popular ya que la Argentina preperonista (como reconoce el propio Lenin en su célebre "El Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo" [33]) era una virtual "colonia comercial" británica. Por ello mismo, y sin necesidad de basarse en textos extranjeros, Perón afirma tajantemente que la tarea previa de cualquier revolucionario no era y no es otra que lograr quebrar esas cadenas imperialistas y recuperar la autodeterminación nacional, ya sea frente al imperialismo inglés del pasado o el imperialismo yanqui actual, que recolonizó la Argentina precisamente a partir del derrocamiento militar del Gobierno Popular Peronista en 1955:
"La felicidad de nuestro Pueblo y la felicidad de todos los pueblos de la tierra, exigen que las naciones cuya vida constituyen sean socialmente justas. Y la justicia social exige, a su vez, que el uso y la propiedad de los bienes que forman el patrimonio de la comunidad se distribuyan con equidad. Pero mal puede distribuir equitativamente los bienes de la comunidad un país cuyos intereses son manejados desde el exterior por empresas ajenas a la vida y al espíritu del Pueblo cuya explotación realizan. ¡La felicidad del Pueblo exige, pues, la independencia económica del país como primera e ineludible condición!" [34].
Consecuencia lógica del carácter antiimperialista de la revolución argentina durante su primera etapa es que la contradicción central no es "socialismo o capitalismo" sino "Patria o colonia", "Nación o Imperio", "Liberación o Dependencia". Sectores patrióticos y antiimperialistas, aunque no necesariamente defensores de un socialismo nacional tal cual lo entendía el General Perón, pueden y deben participar activamente en ese verdadero Movimiento Nacional de Liberación que es el Peronismo. Más aún, toda la historia del Peronismo puede reducirse a un esfuerzo doble, genialmente ejemplificado por la conducción de Perón: de un lado ampliar al máximo el Peronismo y su campo político y social de influencia; de otro lado generar los "anticuerpos" organizativos e ideológicos de masas suficientes como para que esa misma amplitud no acabe generando desviacionismos de "derecha" o de "izquierda", o frenando el impulso revolucionario del Movimiento de masas. Y aquí viene como anillo al dedo recordar una de las más conocidas cartas del General Perón a la Juventud Peronista:
"No intentamos de ninguna manera sustituir a un hombre por otro; sino un sistema por otro sistema. No buscamos el triunfo de un hombre o de otro, sino el triunfo de una clase mayoritaria, y que conforma el Pueblo Argentino: la clase trabajadora. Y porque buscamos el poder, para esa clase mayoritaria, es que debemos prevenirnos contra el posible 'espíritu revolucionario' de la burguesía. Para la burguesía, la toma del poder significa el fin de su revolución. Para el proletariado -la clase trabajadora de todo el país- la toma del poder es el principio de esta revolución que anhelamos, para el cambio total de las viejas y caducas estructuras demoliberales. (...) Si realmente trabajamos por la Liberación de la Patria, si realmente comprendemos la enorme responsabilidad que ya pesa sobre nuestra juventud debemos insistir en todo lo señalado. Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan, que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aun si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político." [35].
La Tercera Posición justicialista no es, por lo tanto, un pálido capitalismo reformista "de rostro humano" ni una mezcla arbitraria de capitalismo y marxismo. Es una solución revolucionaria e integral:
"El objetivo central de la 'Tercera Posición' puede resumirse así: 'Socializar sin disolver la personalidad, socializar sin extinguir la independencia de la conciencia individual frente al estado, socializar sin confundir totalmente individuo y sociedad, sociedad y estado." [36].
El General Perón, con su lenguaje siempre más sencillo y comprensible, lo sabrá decir de otra forma:
"No todo es pan en esta vida. El trabajador debe no sólamente sembrar el trigo y amanasar el pan sino conquistar una posición, desde la cual puede dirigir la plantación y la fabricación del pan." [37].


Vigencia revolucionaria del Peronismo


En 1983, a poco de recuperar la democracia política en la Argentina, un estudioso del Justicialismo aseguraba con notable perspicacia sobre el Movimiento Peronista:
"En el aspecto ideológico se presentan, en términos sintéticos, tres grandes opciones: a) la de la alvearización bajo el modelo de un partido de inspiración social-cristiana o laborista, ésta última con cierta tradición en el Movimiento; b) la opción por el partido de vanguardia, contenida en las formulaciones del proyecto foquista guerrillero; c) la orientación hacia una democracia autogestionaria de los trabajadores que parte de las experiencias de lucha del justicialismo para articular democracia, lucha obrera y cuestión nacional." [38].
Dichas opciones, a grosso modo, se corresponden con tres interpretaciones históricas diferentes sobre la Doctrina Peronista:
a) Aquellos que se conforman con una reedición más o menos actualizada del periodo 1944-55, es decir: un capitalismo nacional autónomo, independiente con respecto al imperialismo, con fuertes rasgos democrático-populares y altamente distributivo. En esta visión que podríamos denominar "histórica" o "tradicional" del Peronismo deben ubicarso no sólo las fracciones "social-cristiana", "socialdemócrata" o "laborista", sino también ciertas corrientes "nacionalistas", incluso "fascistizantes" (que desdeñan los aspectos democráticos del pensamiento de Perón) o el autodenominado "nacionalismo popular revolucionario peronista", formalmente más "izquierdista" y en la práctica más combativo pero que, respecto a sus objetivos finales, no supera los límites de todo este espacio peronista.
b) El Peronismo fuertemente "heterodoxo" continuador de la pequeña burguesía peronizada en la decada del '60 y que, en diferentes grados y proporciones intenta amalgamar Peronismo y elementos ideológicos extraños a la tradición justicialista: planteamientos filocastristas o maoizantes, foquismo, "nueva izquierda" de los '60, etc. Esta corriente, hoy muy debilitada tras la derrota montonera, intenta ir más allá de la experiencia de 1945-55 pero el Socialismo Nacional que propugna tiene excesiva influencia marxista por lo que choca con la "lógica" del grueso del Peronismo que, generalmente con razón, tiende a visualizarlo como excesivamente en los bordes del Peronismo, con un pié dentro y otro en dirección a las sectas antiperonistas.
c) Quienes entienden que el desarrollo natural del Peronismo es una "democracia autogestionaria de los trabajadores" surgida no por introducción de una ideología o construcción teórica ajena al Peronismo sino como desarrollo de los planteamientos teóricos del propio General Perón y de la experiencia y memoria histórica del conjunto del Movimiento (y no sólo de fracciones internas "de vanguardia"). Esta corriente, por su mismo apego al "sentido común" de las bases y cuadros históricos del Peronismo y, además, ante la bancarrota histórica del marxismo (que salpica a la "izquierda peronista") neo o postmoderna, es la única que, hoy por hoy, puede hegemonizar a la militancia más combativa y consecuente del Movimiento, impidiendo la reedición de enfrentamientos fraticidas internos como los de la década del '70. Más aún, como esta corriente "revolucionaria ortodoxa" o "revolucinaria tercerista" (por reivindicar explícitamente el anticapitalismo del Peronismo, pero también su antimarxismo) surge de la "profundización" del Peronismo "tradicional" y no, como en el caso del montonerismo, de su negación, su posibilidad de desarrollo es enorme; en especial porqué ante una camarilla liberal que usurpa la conducción del Justicialismo pero niega todos sus postulados históricos (nos referimos, obviamente al menemismo) todos los sectores del Peronismo pueden actuar en conjunto durante un largo tiempo más allá de sus matices: "laboristas", "social-cristianos", "socialdemócratas", "nacionalistas", "nacionalistas populares revolucionarios" y "terceristas revolucionarios". El crecimiento de esta última tendencia depende, por lo tanto, más que de la prédica diferenciadora e ideologista, de la conducción práctica de todas y cada una de las luchas y su resultado organizativo.
Notas
1. Este Preámbulo puede consultarse en Julio Godio, El Movimiento Obrero Argentino (1943-1955), Ed. Legasa, Bs. As., 1990, pp. 211 y ss. 2. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente de la Nación Argentina General Juan Domingo Perón al inaugurar el 86º Periodo Ordinario de Sesiones del Honorable Congreso Nacional, Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, 1952, pp. 125-126. 3. Julio Meinville, Política Argentina 1949-1956, p. 284 (artículo del 29 de junio de 1951). 4. Juan Domingo Perón, op. cit., p. 47. 5. El término "autogestión" fue introducido en Francia a fines de los años 60 para designar un modo de socialismo no estatista, caracterizado por la "gestión directa" de la empresa por sus propios trabajadores, y no por los capitalistas privados o el Estado. Junto a esa concepción "restringida" de la autogestión (económica y reducida a nivel de empresa) existe otra concepción más amplia, y también más próxima al pensamiento del General Perón, que entiende la autogestión no sólo en el plano económico sino también, y a la vez, en el terreno político; socialización de la economía y el poder. La autogestión "integral" tiene entre sus antecedentes a diversas expresiones no marxistas del Movimiento Obrero europeo (asociacionismo de Proudhon, socialismo utópico de Fourier, anarcosindicalismo y sindicalismo revolucionario español, italiano y francés, guildismo inglés), corrientes marxistas diferenciadas del stalinismo y el trotskismo (consejistas, "titismo" yugoeslavo), pensadores revolucionarios cristianos (Mounier, Lebret) y ciertos Movimientos de Liberación del Tercer Mundo (el Frente de Liberación Nacional argelino durante la etapa de Ben Bella, la "Ujamaa" de Nyerere en Tanzania, la Revolución Nacional de Velasco Alvarado en Perú, determinados planteamientos del General Torrijos en Panamá, etc.). Se tratan, en todo caso, de diversos modelos nacionales que, hasta el momento, no se han consolidado por razones de orden político: relación de fuerzas nacional e internacional, etc. 6. Cristián Buchrucker, Nacionalismo y Peronismo, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1987, p. 318. 7. J.D. Perón, La Fuerza es el Derecho de las Bestias, 1958, p. 14. 8. Eva Perón, "Historia del Peronismo" (curso de 1951), en Clases y Escritos Completos (1946-1955), Ed. Megafón, Bs. As., 1987, Tomo III, p. 98. 9. Juan Domingo Perón, Breve Historia de la Problemática Argentina, Ed. Claridad, Bs. As., 1989, p. 151 (transcripción de una serie de entrevistas concedidas a Eugenio P. Rom en 1967). 10. Juan Domingo Perón en Carlos María Gutiérrez, Reportaje a Perón. Diálogo sobre la Argentina Ocupada, Schapire Editor, Bs. As., 1974, p. 79. 11. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente..., op. cit., p. 83. 12. Ibid., pp. 82-83. 13. Ibid., p. 57. 14. Ibid., p. 38. 15. Juan Domingo Perón, discurso ante horticultores bonaerenses en la Casa de Gobierno, 21 de septiembre de 1951. 16. Juan Domingo Perón, Los Vendepatria. Las pruebas de una Traición, Ed. Freeland, Bs. As., 1974, p. 166 (la primera edición es de 1957) 17. 2º Plan Quinquenal, Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, Bs. As., 1953, p. 89. 18. Juan Domingo Perón, discurso ante representantes de cooperativas agrarias, 13 de octubre de 1952. Reproducido íntegramente en Mundo Peronista, Bs. As., n. 33, 15 de noviembre de 1952, p. 44. 19. Ibid., pp. 44-45. 20. Ibid., p. 45. 21. La progresiva "nacionalización" del Movimiento Obrero Argentino en el periodo de la "Década Infame" y su posterior influencia en el naciente Peronismo puede comprobarse en Hiroshi Matsushita, Movimiento Obrero Argentino (1930- 1945), Hyspamérica, Bs. As., 1983. 22. Sobre la influencia de la doctrina sindicalista revolucionaria en el Peronismo y el concepto de "Estado Sindicalista" en el General Perón ver la segunda parte del presente estudio: Sindicalismo Revolucionario Peronista, Ed. Guerra Gaucha, Bs. As. 23. Escuela Superior de Conducción Política del Movimiento Nacional Justicialista, Fundamentos de Doctrina Nacional Justicialista, Eds. Realidad Política, Bs. As., 1985, pp. 103-104. 24. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente..., op. cit., p. 67. 25. Ibid. pp. 68-69. 26. No se trata, obviamente, del delirio liberal-menemista de la "economía popular de mercado", versión disfrazada de la "economía social (?) de mercado" del infame Alsogaray. Sin embargo, en experiencias socialistas autogestionarias bastante desarrolladas, como es el caso de la Yugoslavia de Tito, la práctica demostró la imposibilidad de una planificación total y la necesidad, dentro de una planificación indicativa, de ciertas formas de mercado libre que, al no existir grandes monopolios ni diferencias económicas destacadas, es realmente eso: libre. Ver D. Bilandzic y S. Tokovic, Autogestión (1950-1976), El Cid Editor, Bs. As., 1976. 27. Juan Domingo Perón, Mensaje al Presidente..., op. cit.. pp. 122-123. 28. Juan Domingo Perón, La Hora de los Pueblos, Ed. Distribuidora Baires, Bs. As., 1974, p. 130 (la primera edición es de 1968). 29. "Por otra parte, la democracia de nuestro tiempo no puede ser estática, desarrollada en grupos cerrados de dominadores por herencia o por fortuna, sino dinámica y en expansión para dar cabida y sentido a las crecientes multitudes que van igualando sus condiciones y posibilidades a las de los grupos privilegiados. Esas masas ascendentes reclaman una democracia directa y expeditiva que las viejas ya no pueden ofrecerles", Ibid., p. 14. 30. Juan Domingo Perón, discurso ante escritores asociados a la Confederación Argentina de Intelectuales, reproducido por Hechos e Ideas, Bs. As., n. 77, agosto de 1950. 31. Juan Domingo Perón, Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Ediciones Realidad Política, Bs. Aires, 1986, p. 88 (esta obra es el discurso pronunciado el 1º de mayo de 1974 por el General Perón ante la Asamblea Legislativa al inaugurar el 99º periodo de sesiones ordinarias del Congreso, así como el proyecto que presentó al mismo). 32. Este manifiesto, de junio de 1972, se encuentra reproducido como anexo en varios autores, Peronismo: de la Reforma a la Revolución, A. Peña Lillo Editor, Bs. As., 1972, pp. 187 y ss. 33. "No sólo existen los dos grupos fundamentales de países -los que poseen colonias y las colonias-, sino también, es característico de la época, las formas variadas de países dependientes que desde un punto de vista formal, son políticamente independientes, pero que en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática. A una de estas formas de dependencia, la semicolonia, ya nos hemos referido. Un ejemplo de otra forma lo proporciona la Argentina.", V. I. Lenin, El Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo, Ed. Anteo, Bs. As., 1975, pp. 105-106. La edición original es de 1916. 34. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente..., op. cit., p. 31. 35. Carta de Juan Domingo Perón a la Juventud Peronista, octubre de 1965. Reproducida en Roberto Baschetti, Documentos de la Resistencia Peronista (1955-1970), Puntosur Eds., Bs. As., 1988, pp. 222-223. 36. Salvador Ferla, La Tercera Posición Ideológica y Apreciaciones Sobre el Retorno de Perón, Ed. Meridiano, Bs. As., 1974, p. 23. 37. Juan Domingo Perón, discurso ante representantes obreros, 24 de febrero de 1949. Citado en Habla Perón (selección de textos), Ed. Realidad Política, Bs. As., 1984, p. 106. 38. Jorge Luis Bernetti, El Peronismo de la Victoria, Ed. Legasa, Bs. As., 1983, pp. 210-211. Por "alverización" se entiende un proceso de "domesticación" e integración al Sistema, similar al que Alvear realizará con la Unión Cívica Radical a la muerte de Hipólito Yrigoyen.