“Un desbordamiento de savia fluía entre cuchicheos, el rumor de los gérmenes se desparramaba en un gran beso. Y los compañeros seguían golpeando, cada vez con más claridad, como si se hubiesen acercado al suelo. Bajo los rayos encendidos del astro, en aquella mañana de juventud la campiña estaba preñada de aquel rumor. Los hombres empujaban, un ejército negro, vengador, que germinaba lentamente en los surcos, creciendo para las cosechas del siglo futuro, cuya germinación pronto haría estallar la tierra”.
Así de poéticamente finaliza la novela de Zola. No obstante el final, el desarrollo de la obra circula por otros carriles. Como buena novela naturalista, Germinal es un estudio minucioso de la realidad social y sobre todo particularmente de la condición humana.
No esperemos ver un heroico desfile de una clase obrera idealizada. Los obreros de Zola son personas reales, con sus prejuicios, miedos, deseos carnales, crueldad…; la crónica de lucha obrera presenta crudamente el sufrimiento de los seres humanos que estallan en cólera, vacilan, se arriesgan o caen en un profundo abatimiento.
En el núcleo de la obra vemos una penetrante crítica hacia los demagogos que utilizan a la clase obrera para sus intereses personales o bien sus proyectos utópicos. Ello viene reflejado en la dialéctica entre el protagonista Ètienne Lantier, representante del agitador exaltado y el pragmático y experimentado viejo líder Rasseneur. Incluso en el cénit del maximalismo se nos presenta el nihilista Souvarine, complacido en hacer saltar “el podrido mundo” por los aires.
En cuanto a las clases poseedoras, aparte de la manifiesta denuncia de la desigualdad, no esperemos ver unos burgueses malvados y retorcidos sino más bien hombres de paja del Capital, ese monstruo anónimo que no se sabe muy bien donde está.
En definitiva, en mi opinión la obra es un grito contra el sufrimiento, que se reparte por doquier, tanto entre ricos como entre pobres.
Pero Germinal es algo más que una novela naturalista, hay una corriente épica, un lirismo oscuro, en palabras de Thomas Mann “el simbolismo y la inclinación al mito eleva su universo hasta lo sobrenatural”.
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1 comentario:
Enhorabuena por el blog por su contenido y enlaces se ve una seria preocupación intelectual que tanta falta hace en esta nuestra microgalaxia extensísima.
Un saludo a nuestro estilo y ¡a galopar!
Jarabe Auténtico
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